Decir Chipiona es decir mar, playas, puerto, faro, pescadores, corrales del pesca, barcos, camarones y langostinos, sardinas y pulpo, plaza de abastos y sal. En un trinomio perfecto entre gastronomía, pesca y turismo, Chipiona ha sabido desarrollar un modelo de turismo sostenible, garantizando la conservación de los recursos naturales, geológicos, culturales, etnográficos e históricos de la localidad, haciendo de la economía azul su “modus vivendi”.

La economía azul es reconocer el valor de los mares y los océanos como motores de la economía por su gran potencial para la innovación y el crecimiento y esto en Chipiona, surgió de forma innata desde el momento en que existió en la Antigüedad, un faro en la desembocadura del río Guadalquivir, que recibía el nombre de Turris caepionis o Caepionis monumentum, probablemente construido por el Cónsul romano Quintus Servilius Caepio o algunos de sus descendientes.

La torre cumplía una función de aviso de un lugar peligroso para la navegación, y también marcaba la desembocadura de un río navegable, el Guadalquivir. Tradicionalmente se ha visto en el nombre de este faro el origen del nombre de «Chipiona».

Aún existe esa “Torre”, el Faro de Chipiona, el faro más alto de España, que en 344 escalones te lleva a unas vistas increíbles de la villa de Chipiona, el Atlántico y al fondo la desembocadura del Guadalquivir y Doñana.

Muy cerca del Faro, el puerto pesquero de Chipiona donde barquitas de colores esperan su salida a la mar por la bocana construida en la Punta del Guapo. (Curioso nombre)

Y como todo puerto pesquero, la lonja, donde cada día desembarcan los productos del mar pescados con artes tradicionales. En 2014 se creó la Organización de productores pesqueros artesanales de Cádiz que es la organización que gestiona y subasta el pescado en la lonja de Chipiona.

Son aproximadamente unas cincuenta embarcaciones pequeñas, de no más de doce metros, embarcaciones familiares, con dos o tres hombres embarcados en ellas, la pesca es un sector donde la mujer está muy subrepresentada, tradicionalmente trabajan en los puertos arreglando redes o en la limpieza del pescado.

Estas embarcaciones del puerto pesquero de Chipiona, utilizan artes menores que salen “al día”, esto quiere decir que el pescado está muy poco tiempo en las redes por eso es muy fresco y de gran calidad.

Otros de los lugares especiales de Chipiona son sus corrales de pesca, un arte ancestral de pesca gestionado de forma asociativa.

Fotografía de Paloma, del blog Un blog de Palo

Y de ahí a la Plaza de abastos, en el casco histórico de la ciudad, un bullicioso lugar donde se compra pescado y como no, productos de la huerta, que en Chipiona tienen fama mundial.

En esta ocasión he tenido la oportunidad de conocer a los verdaderos artífices de la fruta y verdura que ponemos en nuestra mesa: Los productores locales.

El entorno de Chipiona se encuentra “cuajado” de plantaciones de melones y sandías, patatas, toda clase de verduras y de flores. De hecho Chipiona es una de las mayores productoras y exportadoras de España de flor cortada. Por eso os decía en el título que Chipiona es una villa marinera con los “pies en la tierra.”

El mercado de Rivera acoge cada día las subastas de productos de la tierra, una curiosa técnica tradicional que tuve la ocasión de descubrir. La calidad de sus productos es evidente, pero nunca su precio refleja el esfuerzo necesario para su producción. Nuestra ley de mercado, oferta y demanda, hace que se pierda mucha economía en el camino que no repercute directamente en el productor pero sí en el bolsillo de los consumidores.

Economía azul en Chipiona, siempre mirando al mar y a ultramar

Justo al lado del puerto pesquero se encuentra el puerto deportivo de Chipiona con más de 450 atraques. Tradición y modernidad uno al lado del otro. Desde el puerto deportivo puedes hacer distintas excursiones en barco, lancha neumática o motos de agua. Yo disfruté de un paseo en lancha neumática con la empresa Triman Nautic.

En este paseo hay lugares que hablan del pasado marinero y la economía, como el famoso “barco del arroz”, hoy un día partido en dos mitades oxidadas que dan idea de la importancia de este barco cargado de arroz que nunca llegó a su destino, siendo testigo mudo en la broa del Guadalquivir del ir y venir de las mareas.

O la Piedra Salmedina, un arrecife situado frente a Chipiona, y que actualmente se encuentra señalizado por la baliza de Salmedina, una señal marítima con aspecto de faro.

En este puerto también existen escuelas de navegación imprescindible para que la tradición de marinos permanezca en la localidad.

Tradición marinera y mariana. Según cuenta la tradición, la Virgen de Regla, fue saqueada de Hipona por los vándalos, los discípulos del San Agustín, obispo de la ciudad, huyendo hasta que el mar les llevó a la playa de Chipiona el 2 de julio del año 443, donde fundaron un monasterio sobre los restos de alguna antigua construcción. No es de extrañar entonces la devoción hacia esta virgen entre los pescadores y habitantes de Chipiona.

El tiempo pasó y ese antiguo monasterio siempre estuvo mirando al mar, y no solo por su ubicación, el Santuario de Regla fue lugar de preparación y partida de misioneros franciscanos que dirigieron sus miradas al mar y a ultramar en sus labores en las misiones. El Padre José Lerchundi eligió a Chipiona como enclave ideal para erigir un colegio de misioneros.

Chipiona acogió a los misioneros desde entonces, de igual modo acoge cada año a miles de turistas que vienen a disfrutar de sus encantos.

 

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Economía azul en Chipiona: Gastronomía, salud y belleza

Desde hace siglos, desde los primeros navegantes el mar fue una fuente de riqueza, en excavaciones arqueológicas cercanas al mar se encuentran con frecuencia objetos que se usaban en la fabricación de salazones, las ánforas eran usadas para transportar el aceite, el vino o los cereales en los barcos que cruzaban los océanos.

El vino de moscatel, fue uno de los que se transportaba a América en esas tinajas. El moscatel es un caldo de preparación artesanal que ha estado al filo de la desaparición debido a múltiples factores, entre ellos, la competencia del ámbito de la construcción por las tierras donde se cultiva. Y como relatan las actas claudicares del Municipio de Chipiona; según Carmona Bohórquez en mil seiscientos treinta y ocho, habla de que: » ya se daba a este vino moscatel o bien bastardo el título de dulce y que agradaba mucho a los extranjeros y se empleaba para la exportación a estos países».

Hoy en día puedes conocer su historia y degustarlo en el Museo del Moscatel de Chipiona.

La economía azul cerraba el círculo con la alimentación, en Chipiona no hay restaurante o bar que no sepa aprovechar los recursos marinos en exquisitos platos, hay muchos lugares donde comer rico en Chipiona.  

Chocos, sargos, urtas, lubinas, doradas, chovas, chapetón, brecas, langostinos, pulpos, camarones y también algunas algas como las ortiguillas, un manjar muy típico en sus cocinas.

Precisamente estas algas que nacen en los fondos marinos de Chipiona son las que aprovecha la empresa Sanaoliva con entre otros productos, su Jabón de mar; un producto 100% natural y elaborado artesanalmente como antiguamente se hacían los jabones, con sus 40 días de saponificación en frio. Y con componentes como el aceite de oliva, aceite de coco y algas del género Gelidium, extraídas de las playas de Chipiona.

Seguro que cuando ahora visites Chipiona la mirarás con otros ojos, Chipiona es sol y playa, es moscatel, pero es también un ejemplo de buenas prácticas turísticas sostenibles en economía azul con la colaboración activa del sector turístico, la población y el viajero.

Cápsula Responsable

La tarea es continuar sensibilizando e implicando a la población y a los agentes turísticos de la zona en el desarrollo de un modelo sostenible desde el punto de vista ambiental, social y económico, a la vez que consolidar y ordenar una oferta diversa, competitiva y de calidad.

Este artículo pertenece a la visita realizada en el blogtrip / Viaje de prensa «Chipiona Natural» realizada con la colaboración del Patronato de turismo de Cádiz, Turismo Andaluz y la Oficina de turismo de Chipiona.

Todas mis opiniones son independientes y fruto de mi experiencia personal en la localidad

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