Este año se conmemora el 150 aniversario de la muerte del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. En esta ruta por la Sevilla de Bécquer vamos a pasear por los lugares donde el poeta romántico se inspiró para muchos de sus poemas.

El Romanticismo, que tiene su punto de partida con la invasión napoleónica, fue respondida por un movimiento social y artístico que se impregnaba de sentimientos como el patriotismo y la libertad, que fueron derivando en la idealización del amor, el individualismo y la contraposición a los valores clásicos.

Este movimiento que también tuvo su reflejo en la pintura, la escultura e incluso, la arquitectura, tuvo su mayor exponente en la poesía en el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.

En el tiempo que vivió Bécquer, Sevilla era un destino muy romántico, los viajeros disfrutaban de la ciudad de intramuros y fueron testigos de la unión de la ciudad con el barrio de Triana a través de la construcción del puente de hierro, a cuya inauguración asistió Bécquer el 23 de febrero de 1852, tal y como escribió en su diario.

Paseaba por las calles del casco histórico, cuando asistía a sus clases de pintura en el recién inaugurado Museo de Bellas artes.

Huérfano desde muy pequeño y con una salud siempre frágil reflejó todos estos infortunios en sus melancólicos versos. Encontró refugio en la literatura, en sus versos hablaba del amor, pero tampoco en este aspecto tuvo suerte.

A un amigo confesó: «Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo». Y no le faltaba razón, solo un año después de su muerte (1870) se publicaron sus obras completas.

Ruta por la Sevilla de Bécquer

Su casa natal: Calle Conde de Barajas

En pleno casco histórico de Sevilla, en el número 28 de la calle Conde de Barajas, en febrero de 1836 nació el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Actualmente, hay una placa que informa del nacimiento del autor en el domicilio, aunque nada tiene que ver la fachada del siglo XIX con la que se puede ver hoy.

Esta casa sufrió varios avatares con el tiempo y en el año 1979 fue declarado monumento histórico-artístico. Una placa de mármol en la fachada recuerda el nacimiento del poeta, pero hoy en día es una casa privada.

La Parroquia de San Lorenzo

Si seguimos el recorrido por la calle que le vio nacer, muy cerquita se encuentra la Plaza de San Lorenzo, donde diez días después de su nacimiento, Gustavo Adolfo Bécquer se bautizó en la parroquia del mismo nombre, un precioso templo gótico mudéjar que se encuentra en esta preciosa plaza.

Su padre puso a sus hijos nombres de reyes y emperadores, al poeta le tocó el nombre del rey sueco.

Su apellido tiene origen flamenco su familia había llegado a Sevilla a finales del siglo XVI o comienzos del XVII procedentes de Flandes.

Entrando en la iglesia de San Lorenzo, justo al lado derecho del altar se encuentra la pila bautismal de mármol donde se bautizó al poeta.

Cuando la visité para documentarme para este artículo, tuve la suerte de que el párroco me mostrara la partida de bautismo del poeta, partida que se encuentra en el libro de bautismo 19, en el folio 369 vuelto. Donde se reconoce en letra manuscrita las fechas, los nombres de los padres, y firma del párroco de la época. Me sentí muy afortunada de tener acceso a este documento.

 

En esta misma plaza se encuentra la Basílica del Gran poder, una de las imágenes de cristo más veneradas en Sevilla, por eso en la misma plaza existe una escultura homenaje a Juan de mesa, el imaginero barroco autor de una de la imagen. 

Calle Potro (hoy Ana Orantes)

Su infancia la pasó muy cerquita, concretamente en la calle Ana Orantes (Antigua calle Potro) una casa muy modesta que tuvieron que abandonar al quedar huérfano y fue a vivir al número 37 de la Alameda de Hércules con sus tías maternas María y Amparo.

Una infancia triste donde empezó a dibujar y escribir junto a su hermano Valeriano. Cuentan que aprovechaban la luz de la luna en la noche cuando ya se apagaban las velas.

Su último domicilio en Sevilla antes de ir a Madrid, fue en una casa de vecinos en la calle Mendoza Ríos.

 

La vida en las casas de vecinos de Sevilla era muy peculiar, puedes descubrir como era en el artículo que escribí sobre el barrio de San Bernardo.

 

 

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Colegio San Francisco de Paula, en la Calle Jesús del Gran Poder

Esta ruta por la Sevilla de Bécquer continúa en el Colegio San Francisco de Paula situado en la C/ Jesús del Gran Poder no 29, aquí el poeta inició sus estudios. Hoy en día está situada la Clínica Nuestra Señora de Aránzazu, podemos ver una placa dedicada a recordarnos sus estudios de secundaria en la fachada. 
Posteriormente ingresaría en el Real Colegio de Humanidades de San Telmo, donde comenzó a escribir dramas, novelas y por supuesto cientos de versos.

El Museo de Bellas Artes

El Museo de Bellas artes es una de las pinacotecas más importantes del mundo, en uno de sus pasillos se encuentra el retrato que Valeriano (su hermano) hizo de Bécquer. Es la imagen del poeta más conocido y la hemos visto en numerosos libros de texto y publicaciones, incluso en el ya desaparecido billete de cien pesetas.

Su hermano Valeriano fue un gran pintor y murió el mismo año que el poeta.

El Convento de Santa Inés

Este precioso convento está situado en la calle Doña María coronel, en el centro de la ciudad, cerca de la Plaza de San Pedro.

En este convento se encuentra uno de los órganos, más antiguos de Sevilla, y que el poeta inmortalizó en la leyenda, “Maese Pérez el organista”.

“En Sevilla, en el mismo atrio de Santa Inés, y mientras esperaba que comenzase la Misa del Gallo, oí esta tradición a una demandadera del convento.

Como era natural, después de oírla, aguardé impaciente que comenzara la ceremonia, ansioso de asistir a un prodigio.

Nada menos prodigioso, sin embargo, que el órgano de Santa Inés, ni nada más vulgar que los insulsos motetes que nos regaló su organista aquella noche.

Al salir de la Misa, no pude por menos de decirle a la demandadera con aire de burla:

—¿En qué consiste que el órgano de maese Pérez suena ahora tan mal?

—¡Toma! —me contestó la vieja—, en que ese no es el suyo.

—¿No es el suyo? ¿Pues qué ha sido de él?

—Se cayó a pedazos de puro viejo, hace una porción de años.

—¿Y el alma del organista?

—No ha vuelto a parecer desde que colocaron el que ahora les sustituye.

Si a alguno de mis lectores se les ocurriese hacerme la misma pregunta, después de leer esta historia, ya sabe el por qué no se ha continuado el milagroso portento hasta nuestros días.”

 

 

 

Muy cerca de este convento se encuentra el Palacio de Dueñas, un palacio que pertenece a la Casa de Alba y donde también nació un ilustre poeta sevillano: Antonio Machado.

Esta luz de Sevilla… Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho.—La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio—.
Mi padre, aun joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
A veces habla solo, a veces canta.
Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.
Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

 

La Catedral de Sevilla: el Altar de las Santas Justa y Rufina

Cuando visites la Catedral de Sevilla, en la capilla de Santa Justa y Rufina de 1622 están enterrados los antepasados del poeta. Los Bécquer, nobles flamencos, llegaron a Sevilla a finales del siglo XVI para comerciar, y pronto alcanzaron una próspera situación que les permitió tener capilla propia en la catedral hispalense.

El barrio de las golondrinas

Este barrio debe su nombre al conocido poema:

“Volverán las oscuras golondrinas, en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez, con el ala en tus cristales, jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaba, la hermosura y la dicha contemplar,
Aquellas que aprendieron nuestros nombres, esas no volverán…”

En la avenida Sánchez-Pizjuán se encuentra el que fuera el escenario de una leyenda de amor trágico entre el hijo del ventero y una moza, La Venta de los Gatos. Aunque el edificio no tiene ninguna placa informativa respecto a su historia, sí encontramos en el barrio de las Golondrinas un discreto monumento a Bécquer.

Pero en verdad Bécquer se inspiró para este poema en el Palacio de los Condes de Santa Coloma o Palacio Bucarelli, muy cerquita de su casa natal, poemas dedicados a una mujer que descansaba en su balcón… 

En 1870, enfermo y con la enorme tristeza de la muerte de su hermano y el fracaso de su matrimonio, un enfriamiento, quizás una tuberculosis o quizás la sífilis, acabo la vida del poeta.

Fue enterrado en el nicho nº 470 del Patio del Cristo, en la Sacramental de San Lorenzo y San José, de Madrid.

A la salida del funeral celebrado por Bécquer, el pintor Casado del Alisal propuso a varios de los asistentes la publicación de las obras del malogrado escritor. Así se acordó una suscripción pública para recaudar fondos. Ese propósito respondía a dos motivos: por un lado, honrar al amigo fallecido y por otro ayudar económicamente a la mujer e hijos de Bécquer. Bécquer le debe a Casado del Alisal su gloria literaria, ya que sus obras podrían haber sido olvidadas de no ser por la decisión de Casado,

Más adelante, en 1913, los restos de los dos hermanos fueron trasladados a Sevilla, gracias a la petición de José Gestoso y la Sociedad Económica de Amigos del País, la lluvia impidió el traslado al Panteón de la Universidad y los restos fueron llevados a la capilla de las Siete Palabras, en la iglesia de San Vicente y desde 1972 sus restos se encuentran en el Panteón de Sevillanos Ilustres.

Panteón de Sevillanos Ilustres

Este lugar, muy poco visitado en Sevilla, se encuentra en la iglesia de la Anunciación, aunque se accede a través del patio de la Facultad de Bellas Artes.

Bécquer dejó escrito su deseo de descansar en Sevilla, concretamente a orillas del Betis.

Pero el lugar preferido por los sevillanos para recordar a Bécquer es la glorieta con su nombre en el parque de Mª Luisa. A veces se celebran en este lugar lectura de sus poemas, es uno de mis rincones preferidos del parque.

Glorieta de Bécquer. Parque de María Luisa

En 1910 los hermanos Álvarez Quintero anunciaron por sorpresa el proyecto de hacer un monumento al poeta, ya que eran unos profundos admiradores de Bécquer. Junto al escultor Lorenzo Coullaut Valera eligieron este lugar del parque de Mª Luisa y escribieron la obra ‘La rima eterna’ para recaudar fondos. La representaron por toda España y América.

También se abrió una suscripción pública en los periódicos para que contribuyeran los sevillanos. La escultura fue inaugurada el 9 de diciembre de 1911.
La escultura de mármol, declarada Bien de Interés Cultural, está compuesta por el busto del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, tres mujeres sentadas en un banco que simbolizan los tres estados del amor (el “amor ilusionado”, el “amor poseído” y el “amor perdido”) y dos figuras de bronce que simbolizan el amor herido (un hombre que se retuerce de dolor) y el amor que hiere (un joven Cupido).

Estas tres mujeres representan la rima titulada ‘Amor que pasa’, de Gustavo Adolfo Bécquer.

Si visitas Sevilla, te recomiendo que visites algunos de estos lugares y disfrutes de esta ruta por la Sevilla de Bécquer, será una forma muy romántica de conocer parte de la historia de la ciudad y de uno de sus habitantes más ilustres.

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