Visitar el Musée des arts forains es entrar en un mundo mágico, es un museo vivo que reúne una de las colecciones más grandes de Europa de objetos de feria y espectáculos. Era un lugar que tenía muchas ganas de visitar y que me encantó.

El Museo de las ferias de Paris se encuentra ubicado en los pabellones de Bercy, unas antiguas bodegas de vino que formaban parte de la antigua Halle aux vins, que cubría todo el distrito de Bercy. Algunas vías en la entrada del museo nos recuerdan los vagones que se usaban para el transporte que llegaban del Sena en barco.

Estos edificios fueron construidos en 1878 por el arquitecto Louis Ernest Lheureux, contemporáneo de Gustave Eiffel, puedes reconocer algunas vigas metálicas en este museo.En una de las vitrinas del museo puedes ver una colección de Torres Eiffel maravillosas.

Ya en el siglo XVIII solía haber ferias en esta zona, Bercy era famosa por estas fiestas y convivencia.

Todo comenzó cuando Jean Paul Favand, un comediante y anticuario comenzó a reunir objetos del mundo del entretenimiento y parques de atracciones. Estos objetos eran entonces desconocidos y olvidados por el mundo del arte y las antigüedades, pero en mi opinión son una verdadera belleza, sus molduras, sus pinturas tienen mucho encanto.

Durante más de cuarenta años Jean Paul Favand ha reunido y restaurado todas las curiosidades del mundo del espectáculo y entretenimiento que han llegado a sus manos creando una colección considerada de las más importantes de su categoría. No fue posible la creación de un museo estatal, pero creo este museo privado que es un despertar de la imaginación. Es como volver a vivir la infancia y el juego.

Las visitas son guiadas, y desde el principio tu “maestro de ceremonia” te invita a participar de todas las atracciones y juegos que vas descubriendo en las distintas salas.

Un poco de historia de las Ferias…

Las ferias se hicieron populares en Francia, Inglaterra, Alemania y Bélgica durante el siglo XIX. El recinto ferial era el lugar perfecto para descubrir nuevos inventos, pero especialmente para divertirse y soñar.

La belle Epoque, entre 1880 y 1914 fue la edad de oro de esas fiestas. De hecho, comenzaron a construirse elegantes Carruseles-salones. Eran unas enormes estructuras cubiertas y desmontables, donde podía encontrarse; órganos de feria, salones de baile, carrusel, y por supuesto un bar.

En el museo hay dos preciosa fotos en blanco y negro de estos Salones – carrusel que eran itinerantes y viajaban a distintas ciudades donde se instalaban para disfrute de los visitantes.

De echo en el museo se conservan dos hermosas cariátides que pertenecían a la entrada de uno de estos salones-carrusel. En alguna de estas estructuras es donde se pudo ver la electricidad por primera vez.

Qué vas a ver en el Musée des Arts Forains

El órgano de feria

Este precioso órgano de feria es un trabajo de los hermanos Hooghuys de Grammont de Belgica. Funciona a través de tarjetas perforadas y se oye a kilómetros de distancia.

En las ferias también se disfrutaba de la gastronomía; con platos exóticos, pan de jengibre, Pommes de amor ( manzanas caramelizadas), o algodón de azúcar.

El carrusel de caballos

Este precioso carrusel construido en 1900 está compuesto de dos caballerías, una alemana tallada por Hubner y otra francesa. Los lienzos del techo también son franceses, realizados por Marius Copieur, mientras que los relieves esculpidos son obra de Jules Moulinas.
Poseer un caballo era un privilegio reservado para los nobles y soldados, para muchos, el carrusel era la única oportunidad de montar a caballo.

 

Una curiosidad; ¿Sabias que los caballos de los carruseles siempre miran hacia fuera para atraer la atención del público? Si son caballos franceses, alemanes y belgas miran hacia la derecha, porque giran al revés de las agujas del reloj. Sin embargo, los caballos ingleses miran a la izquierda porque los carruseles ingleses giran en el mismo sentido que las agujas del reloj.

 

 

La carrera de camareros

Este juego se basa en las carreras de caballos. Esta famosa carrera de camareros se celebraba en París a principios del siglo XX. Cada año los mejores camareros recorrían ocho kilómetros en Montmartre con una bandeja en la mano con el objetivo de no derramar nada. Este juego consiste en meter una bola en distintos agujeros que marcan distintos puntos y hacen avanzar a los camareros.

En esta sala de juegos se encuentran columpios alemanes en forma de barco, puestos de tiro, animales exóticos, bailes de can-can, incluso en estas ferias se proyectaron las primeras películas.

En la visita al Musée des arts forains en todo momento se te invita a participar, a jugar, a probar, en definitiva, a soñar.

El paseo en bicicleta

Cuando el pedal se inventó en 1861, había más bicicletas en los tiovivos que en las calles. En ese momento, el velocípedo representaba la primera experiencia de velocidad.

En el Musée des arts forains puedes montar en este tiovivo de bicicletas que con tu pedaleo puede alcanzar hasta los 65 km/h. ¡Os aseguro que se nota muchísimo la velocidad!

Este tiovivo fue realizado en Bélgica en 1897 de acuerdo con un mecanismo de invención británico, (gira en el sentido de las agujas del reloj) El órgano es italiano y las pinturas francesas. Este tío vivo funcionó originalmente con un motor eléctrico o de vapor, pero ahora solo funciona si pedaleas.

 

Otra curiosidad: este velocípedo apareció en la película de Woody Allen “Medianoche en París”, cuya escena se grabó en este museo.

 

 

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El teatro de las maravillas

En otra de las salas se encuentra este verdadero “palacio de ilusiones”; un verdadero gabinete de las curiosidades donde puedes encontrar personajes de cuentos, mitos, leyendas…que se mezclan con personales reales.

En el centro de la sala “El globo elefante”, una fantasía que te invita a vivir la aventura de los personajes de “La vuelta al mundo en 80 días”. En realidad, es el techo de un carrusel del siglo XIX con un tema de elefantes.

También encontrarás un árbol capaz de crecer, Esmeralda la madrina de la feria que baila en el centro de la habitación bajo los ojos de King Kong, un unicornio en un bosque encantado donde en los troncos de los árboles puedes notar formas extrañas…

Algunas figuras de cera del Museo Grevin vestidas con los trajes del Folies Bergère…y de pronto suena la música y no podrás parar de bailar el vals. Suena la música en un órgano art decó de 1932 que contiene el equivalente de doce músicos.

¿No te parece estar en un bonito sueño?, Así es como nos sentimos en este maravilloso museo. La visita dura hora y media y es uno de mis museos preferidos de París.
Y aún nos quedaban muchas sorpresas más…

El salón de Venecia

Aquí un precioso carrusel te invita a pasear en góndola, mientras admiras el puente de Rialto.
El carnaval de Venecia fue creado en el siglo XI, en ese momento duró diez días, pero en el siglo XVII el Dogo de Venecia extendió el carnaval a seis meses. El carnaval era la fiesta de los locos, todos los códigos estaban al revés, todo era posible, había una atmosfera de libertad absoluta.

Este salón decorado como el carnaval de Venecia te lleva a sus canales o a oír una ópera en La Fenice. Un autómata te cantará una serenata desde un balcón, estamos rodeados de personajes venecianos como Colombina, Arlequín o Casanova.

Curiosidad: Cuando Napoleón invadió Venecia en 1797 temió que los alborotadores se escondieran bajo máscaras de carnaval, prohibió la fiesta y el carnaval no volvió a ser tan famoso hasta 1880.

 

 

 

Teatro de marionetas, juegos, espejos de la risa…

Este encantador museo consigue que vuelvas a ser niño o un adulto al que le gusta soñar, te aseguro que no querrás que termine la visita. Yo aún sigo dando vueltas en el carrusel.

CÓMO VISITAR el Musée des arts Forains

Dirección: 53 Avenue des terroirs de France 75012 PARIS

Parada de metro: Cour St Emilion

Para reservar visistas y más información puedes visitar su página web: www.arts-forains.com

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