¿Buscas un destino cercano, cómodo y lleno de encanto? Portugal es esa opción que nunca falla. Un país seguro, con mucho que ver, buena gastronomía, paisajes de postal y, además, muy fácil de disfrutar porque el idioma se parece bastante al nuestro.
Y lo mejor: puedes llegar en tren a varios de sus rincones más especiales. Así que si quieres unas vacaciones sin complicaciones, te propongo hasta ocho destinos portugueses que merecen la pena. ¡Vamos allá!
Viajar a Portugal en tren
Un paraíso al ladito de casa
Viajar a Portugal tiene muchísimas ventajas para quienes vivimos en España. Es un destino cercano, económico y accesible. Además, la hospitalidad de su gente, su clima agradable y su gastronomía hacen que la experiencia sea redonda.
A veces no hace falta cruzar medio mundo para vivir un viaje inolvidable. Portugal está “a la vuelta de la esquina” y ofrece calidad, comodidad y mucha autenticidad.
1- Lisboa, la capital de los tranvías y los descubrimientos

Uno de los imprescindibles cuando se decides organizar como viajar por Europa es buscar cómo llegar: ¿Buscar un vuelo? ¿Llegar en autobús? ¿O quizás comprar billetes de tren? Lo cierto es que los trenes ofrecen una relación calidad-precio casi inmejorable.¿En este caso buscar un tren de Madrid a Lisboa con Omio? Parece una buena opción.
Lisboa es una de esas ciudades europeas que enamoran a primera vista. Puedes llegar fácilmente en tren (una opción cómoda y con buena relación calidad-precio).
La Estación Central de Lisboa, un lugar que siempre me atrapa
Cada vez que llego a Lisboa en tren y me bajo en la Estación de Rossio, siento que entro en un escenario de película. Su fachada, con esos arcos neomanuelinos tan trabajados, me deja embobada aunque la haya visto mil veces. Siempre acabo parando un momento en la plaza, solo para mirarla y pensar lo bonita que es.
Por dentro también tiene su encanto: techos altos, luz que se cuela a raudales y ese trasiego de viajeros que le da vida. Me gusta la mezcla de lo histórico con lo cotidiano, como si la estación fuese un lugar de encuentro más que un simple punto de paso.
Y claro, desde aquí parte el tren hacia Sintra, una de mis excursiones favoritas desde Lisboa. Por eso, para mí, la estación no es solo arquitectura bonita, sino también el inicio de aventuras que me han regalado momentos preciosos.
Otros lugares que no puedes perderte en Lisboa son:
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La de Torre de Belém: símbolo de la ciudad y Patrimonio de la Humanidad.
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Rua Augusta: la avenida más animada, llena de tiendas, historia y un arco del triunfo espectacular.
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Alfama y Rua da Bica: perderse por sus barrios y subir a un tranvía clásico es un viaje en el tiempo.
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Monasterio de los Jerónimos: impresionante, tanto por su arquitectura como por la historia que guarda.
2- Oporto, entre azulejos y buen vino

La Estación de São Bento, una joya en el corazón de Oporto
La primera vez que entré en la Estación de São Bento, en Oporto, me quedé literalmente con la boca abierta. No exagero si digo que es una de las estaciones de tren más bonitas que he visto nunca. Sus paredes recubiertas con miles de azulejos azules y blancos parecen un enorme mural que te cuenta la historia de Portugal: batallas, reyes, escenas de la vida cotidiana… Es como entrar en un museo gratuito, pero con la vida de los viajeros entrando y saliendo sin parar.
Siempre que paso por allí me tomo un rato para recorrer el vestíbulo despacio, levantar la vista y dejarme llevar por los detalles. Me encanta cómo la estación conserva ese aire solemne, pero a la vez cercano, porque sigue siendo un lugar muy usado por los locales.
Además, desde aquí parten los trenes hacia el valle del Duero, una de las rutas más bonitas que puedes hacer en Portugal. Para mí, São Bento no es solo el inicio de un trayecto, sino el mejor recordatorio de que el viaje ya empieza nada más poner un pie en la estación.
Oporto es pura esencia portuguesa: calles empedradas, miradores con vistas al río y bodegas donde degustar su famoso vino. Otros lugares que no puedes dejar de ver:
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Capilla de las Almas, con su fachada de azulejos azules.
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Torre de los Clérigos, desde donde verás la ciudad a tus pies.
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La Catedral, corazón espiritual e histórico de Oporto.
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Las bodegas de Vila Nova de Gaia, visita obligada para amantes del vino.
3- Faro, la puerta al Algarve
Faro combina historia, naturaleza y playas infinitas.
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Calles adoquinadas y plazas acogedoras.
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Parque Natural da Ria Formosa, un paraíso para observar aves.
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Playas como Praia da Ilha Deserta o Praia de Faro, perfectas para desconectar.
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La Marina, donde se mezcla lo moderno con lo tradicional.
4- Coímbra, ciudad universitaria y romántica

La Estación de Coimbra, un punto de partida con encanto
Cada vez que llego a la Estación de Coimbra-B, siento que estoy empezando una pequeña aventura en una ciudad que siempre me sorprende. No es la más grande ni la más espectacular, pero tiene un encanto especial: sobria, funcional, con ese aire tranquilo que invita a relajarse antes de explorar.
Me gusta detenerme un momento en el vestíbulo, observar cómo los viajeros se cruzan y escuchar los anuncios de los trenes; hay algo casi poético en ese ritmo pausado que marca el inicio de tantos viajes. Desde aquí es muy fácil moverse hasta el centro histórico y la famosa universidad, y me encanta la sensación de empezar a caminar por callejuelas llenas de historia nada más salir de la estación.
Para mí, la estación de Coimbra no es solo un lugar de paso: es el primer contacto con la ciudad, y siempre me recuerda que los viajes, a veces, comienzan antes de subir al tren.
Pequeña pero con un encanto especial, Coimbra respira historia y cultura.
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Su Universidad, con una biblioteca espectacular.
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Monasterio de Santa Cruz, con siglos de historia y panteón real.
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Quinta das Lágrimas, un jardín romántico cargado de leyendas.
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El centro histórico, con callejuelas estrechas llenas de vida.
5- Aveiro
La “Venecia portuguesa”, con canales, casas de colores y un patrimonio cultural muy interesante.
La Estación de Aveiro, un comienzo con encanto
Cada vez que llego a la Estación de Aveiro, siento que he aterrizado en un rincón muy especial de Portugal. Su fachada clásica, con ese aire discreto pero elegante, me da la bienvenida y me prepara para descubrir la ciudad de los canales y los coloridos moliceiros.
Me gusta pasear por el vestíbulo, escuchar el murmullo de los trenes y de los viajeros, y pensar que justo desde aquí empieza una de las rutas que más disfruto: perderse por los canales, admirar las casas de azulejos y dejar que la ciudad te sorprenda con sus rincones inesperados. Para mí, la estación de Aveiro no es solo un punto de partida, sino el primer contacto con toda la magia que me espera en esta ciudad tan fotogénica y tranquila.
6- Portimão
Ideal para los amantes de la costa, con Praia da Rocha como gran protagonista.
7- Albufeira
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Albufeira: playas de ensueño y ambiente animado en pleno Algarve.
Estaciones del Algarve, la bienvenida al sur de Portugal

Cada vez que llego al Algarve en tren, ya sea a Faro o a Portimão, siento que entro en un rincón de Portugal donde el ritmo se hace más tranquilo y el mar siempre está cerca. Ambas estaciones me reciben con fachadas sencillas pero llenas de encanto, y en sus vestíbulos se respira esa mezcla de viajeros locales y turistas con ganas de descubrir la región.
Desde aquí es fácil continuar la ruta: trenes hacia otras ciudades del sur o incluso hacia Lisboa hacen que moverse por el Algarve sea cómodo y sin complicaciones. Para mí, estas estaciones no son solo puntos de paso, sino el inicio de días soleados, paseos junto al río y playas, y de recuerdos que siempre me quedarán.
8- Sintra
Sintra, un viaje de cuento que empieza en la estación
Cada vez que llego a Sintra en tren, siento que he entrado en un cuento de hadas. La Estación de Sintra, pequeña y coqueta, me da la bienvenida con su fachada blanca y su aire tranquilo, y ya desde allí se nota que esta ciudad es especial. Me encanta detenerme un momento antes de salir, admirar sus detalles y escuchar el murmullo de los viajeros que, como yo, se preparan para perderse entre palacios, jardines y callejuelas empedradas.
Caminar desde la estación hacia el centro es un paseo lleno de encanto: casas coloridas, cafés escondidos y esa atmósfera romántica que envuelve toda la ciudad. Para mí, la estación no es solo un punto de partida: es el primer contacto con la magia de Sintra, donde cada viaje empieza con la promesa de descubrir rincones que parecen sacados de un sueño.
São Martinho y el Palacio Nacional de Sintra, una joya arquitectónica que mezcla estilos manuelinos, mudéjares y góticos.
Portugal, siempre una buena idea
Cerca, acogedor y lleno de experiencias: así es Portugal. Un destino que se disfruta sin prisas, con trenes que te acercan de manera sostenible a sus principales ciudades.
Así que ya lo sabes: prepara tu próxima escapada y déjate sorprender por nuestro vecino atlántico.