Sevilla es una ciudad sorprendente, con mucha historia y muchos lugares mundialmente conocidos, la Giralda, su impresionante Catedral, el Parque de María Luisa, el Alcázar…pero hay lugares muy interesantes de Sevilla, que no suelen aparecer en las guías de viajes y que te aseguro que te van a sorprender. Voy a mostrarte algunos lugares de Sevilla menos conocidos pero que bien merecen una visita.

El Huevo de Colón

No sé si sabías que en Sevilla se encuentra la estatua más grande de España. Y desde hace más de veinte años.

En el Parque de San Jerónimo se alza, con 45 metros lo que popularmente es conocido como «El Huevo de Colón», una obra en bronce que representa al histórico navegante portando un mapa oceánico sobre el que figuran las tres carabelas. Todo ello inserto entre amarras y velas de sus navíos, con una ovalada forma que evoca la famosa anécdota del descubridor de América.

Decían que fue Cristóbal Colón el primer hombre que puso un huevo de pie. ¿Conoces esta anécdota?

Te cuento algunas curiosidades sobre el Huevo de Colón:

Esta obra fue una donación, un regalo del Ayuntamiento de Moscú al de Sevilla en 1992 con motivo de la Exposición Universal.

Su autor es Zurab Tsereteli, escultor, pintor y arquitecto georgiano con gusto por las mega-obras como vehículo ideológico. Un ejemplo sería su representación de Pedro I de Rusia en la capital moscovita de casi un centenar de metros de longitud.

Fue traída por piezas desde Santurce a Sevilla en un total de 37 camiones especiales, (se descartó el ferrocarril por la insuficiente holgura de ciertos túneles) y previamente transportada en barco desde San Petersburgo al puerto vasco.

La obra fue montada por obreros rusos pero nunca hicieron una visita técnica para ver la ubicación o resultado de la obra.

Se instaló en el Parque de San Jerónimo que había sido vivero para la vegetación de la Expo 92. Personalmente pienso que hubiera lucido más instalada en otro lugar. Por ejemplo la rotonda del Puente del Alamillo.

Una última curiosidad: el autor donó una réplica del Colón sevillano a escala a la Unesco, que se puede contemplar en los jardines de su sede parisina.

La cruz de Bécquer

Con motivo del centenario del traslado de los restos mortales de los hermanos Bécquer desde el cementerio de San Lorenzo en Madrid en el año de 1913, hasta el Panteón de Sevillanos Ilustres; el pueblo de Sevilla quiso hacer mención de este hecho, como reconocimiento al insigne poeta, erigiendo una piedra blanca con una cruz y su nombre tal como el propio poeta lo soñara en la Carta III de Cartas desde mi Celda.

(…)
¡cuántos días, absorto en la contemplación de mis sueños de niño, fui a sentarme en su ribera, y allí, donde los álamos me protegían con su sombra, daba rienda suelta a mis pensamientos y forjaba una de esas historias imposibles, en las que hasta el esqueleto de la muerte se vestía a mis ojos con galas fascinadoras y espléndidas!
(…)
soñaba que la ciudad que me vio nacer se enorgulleciese con mi nombre, añadiéndolo al brillante catálogo de sus ilustres hijos, y cuando la muerte pusiese un término a mi existencia, me colocasen para dormir el sueño de oro de la inmortalidad, a la orilla del Betis, al que yo habría cantado en odas magníficas, y en aquel mismo punto adonde iba tantas veces a oír el suave murmullo de sus ondas. Una piedra blanca con una cruz y mi nombre serían todo el monumento.»

El monumento se encuentra en el Parque del Alamillo muy cerquita del río Guadalquivir en la zona más cercana a San Jerónimo desde donde puedes cruzar por una pasarela de madera.

La torre de la Plata

Seguro que has visto fotografiada cientos de veces la Torre del Oro, pero ¿sabias que muy cerquita se encuentra la Torre de la Plata ?Actualmente se encuentra un poco escondida, pero se encuentra en la calle Santander, justo al lado del Hospital de la Caridad en el Barrio del Arenal.

La Torre de la Plata, es una torre de forma octogonal del siglo XIII que estaba unida por un paño de muralla  que fue derribada en 1821,a la Torre del Oro. En tiempos de Alfonso X también era conocida como torre de los Azacanes (nombre de origen árabe que recibían los porteadores de agua que se servían para ello de una caballería o un carro de manos)

Justo al lado hay un aparcamiento en lo que el siglo XVII se situó el Corral de las Herrerías.

 

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Un Vivero en pleno centro de la ciudad a los pies de la muralla

En el barrio de la Macarena, justamente en la calle Muñoz León número 6 se encuentra el Vivero Su Jardín, Casa Batlló.

Tras una pequeña puerta se abre todo un vergel, con más de mil metros cuadrados con toda clase de plantaciones y, como fondo de tan espectacular jardín, un tramo de muralla y barbacana de más de 50 metros de longitud. Incluso este tramo de muralla escondido si no accedes al vivero está rematado a su derecha por una torre y, a su izquierda, por la única puerta de época almohade que se conserva en Sevilla: la Puerta de Córdoba.

Es un lugar privilegiado patrimonialmente que permanece oculto a nuestros ojos  y que te aseguro que muchos sevillanos desconocen.

Yacimiento arqueológico del Cortijo de Miraflores y Huerta de la Albarrana

Esta zona arqueológica con un gran valor se encuentra ubicada en el Parque de Miraflores, en el barrio de Pino Montano.

El Parque de Miraflores es uno de los más grandes de Sevilla y en su origen hay elementos que atestiguan la existencia de un asentamiento rural continuado desde la época romana cuya funcionalidad primordial debió de ser el abastecimiento de productos agrícolas a la ciudad.

Actualmente es un parque precioso que no ha perdido esa funcionalidad ya que tienen una gran zona de huertos urbanos de autoabastecimiento.

Las investigaciones arqueológicas confirman la existencia de una villa rústica de época romana que se extiende alrededor del Cortijo de Miraflores y cuyo origen se data en el siglo I a.C., donde se han encontrado restos cerámicos

Este cortijo conserva una torre almohade, de finales del siglo XII o en el mismo espacio se conserva molino de aceite del XVIII que se mantuvo activo y en propiedad de la Casa de Alba hasta finales del siglo XIX

Justo al lado se encuentra la Huerta Albarrana, que ya existía en 1285, cuando se cede al Convento de Santa Clara un pedazo de tierra en el llano de la Fuente Albarrana. Aún existen uno de los  tres pozos-noria y un arca abovedada con sus galerías de captación para abastecer de agua al hospital.

En la parte más al sur de la huerta se haya una gravera donde se han encontrado restos de piedras talladas, posiblemente del Paleolítico Medio.

Otro de los restos que aún se conservan es un puente, de los más antiguos de la ciudad, sobre el arroyo Tagarete , formado por tres arcos de medio punto construido el siglo xv.

Panteón de los sevillanos ilustres

El Panteón de Sevillanos Ilustres está situado en la cripta de la Iglesia de La Anunciación aunque la entrada al mismo actualmente se hace desde el patio de la Facultad de Bellas Artes, el edificio aledaño y en cuya historia casualmente se relatan fenómenos paranormales.

Este Panteón surgió como un lugar donde acoger los restos y motivos funerarios procedentes de algunos templos sevillanos tras los daños causados en ellos por las tropas francesas en conventos como los de Santiago y San Agustín y de templos desamortizados.

En este panteón de cruz latina y mármol, se encuentran los restos de muchos de los sevillanos más ilustres, tales como Arias Montano (humanista), Fernán Caballero y Mateos Gagos (escritores), Alberto Lista (ilustrado) o los hermanos Bécquer; Gustavo Adolfo Bécquer, el gran poeta o su hermano Valeriano Bécquer que fue pintor.

El Templo de la calle Mármoles

En el cruce de las calles Mármoles y Aire, muy cerquita del barrio Santa Cruz y un poco escondidas se encuentran tres grandes columnas intactas que pertenecieron a un templo romano de Marte. Un templo que tendría una gran albergadura, y es uno de los restos romanos más importantes que quedan en la ciudad.

La Torre de los perdigones

La torre de los Perdigones es otro de los lugares menos conocidos de Sevilla. Esta torre formaba parte de la antigua fábrica de «San Francisco de Paula«, conocida popularmente como «Fábrica de Perdigones«

La fábrica era una fundición más de las muchas que existían en la ciudad y estaba dedicada de pleno a la fabricación de perdigones que se fabricaban de una forma muy particular. ( Siempre creí que era una broma que mi padre me contaba pero era real.)

Una vez se subía el plomo a la torre, se fundía en un horno y con unos grandes cucharones se echaba en cribas de distintos calibres (de perdigones), las ventanas dejaban entrar el aire y la corriente hacía el resto, por efecto de la gravedad los perdigones caían como lluvia.

Actualmente puedes visitarla como  «Cámara oscura» y permite ver la ciudad desde una altura de 45 metros. Proyecta una imagen viva y en movimiento de lo que está ocurriendo en ese mismo instante en el exterior. En ella puedes contemplar monumentos, iglesias, el río Guadalquivir e incluso el aeropuerto.

Sevilla es una preciosa ciudad, que mantiene viva su historia en sus monumentos, si tienes ocasión no dejes de visitarla.

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