Visita a las obras de restauración.

Este pasado sábado tuvimos la oportunidad, junto algunos compañeros de Andalucía Travel Bloggers, de visitar las obras de restauración que se están llevando a cabo en esta joya abandonada de la historia metalúrgica de Sevilla.

La Real fábrica de Artillería funcionó en Sevilla más de cinco siglos, estando vinculado su periodo de mayor actividad a las necesidades militares de la España imperial a partir siglo XVI, debido a la construcción de los cañones que viajaban en los barcos de la Armada Española, armas feroces que conquistaban los ultramares del imperio en los siglos de oro, que nos defendieron en las guerras europeas, del ataque de corsarios y piratas.

Impresiona ver las magníficas naves donde se fundían los cañones de bronce, bóvedas donde aún se puede apreciar el hollín en las paredes.

Bronce, porque eran menos pesados que los de hierro y porque soportaban mejor el salitre del Caribe. Es fácil imaginar, la dificultad del proceso de barrenarlos o abrirles el ánima, oquedad donde acogerían el arma mortífera.

La marca de identidad de estos cañones eran unos delfines, como los que a veces subían por el Guadalquivir en esta época. La otra gran fábrica del Estado era la de Barcelona cuyo símbolo eran unos tritones.

La estructura de altos pilares, bóvedas de ladrillo y la amplitud de los espacios, nos trasladan a construcciones empleadas en grandes edificios religiosos de la época, de ahí que se le conozca como “la catedral”.

La Real Fábrica de Artillería está declarada Bien de Interés Cultural es evidente su carácter monumental, que exige su restauración y mantenimiento.

El proyecto comprende la restauración de la zona más antigua de la Real Fábrica de Artillería, la Fundición Menor, la Fundición Mayor y el Taller de Herramientas.

Se han consolidado las naves, linternas y cupulillas por las que entraba la luz para los oficios de fundición, proyectadas por el ingeniero Jean Maritz, responsable de las fundiciones de París, en el siglo XVIII.

Pero este edificio tenía una historia anterior, debajo de estas naves se encontraban los hornos de la primitiva fundición de campanas y cañones creada en 1565 por Juan Morel. La saga Morel continuaría con Bartolomé, el fundidor del Giraldillo y de varias campanas de la Giralda.

En la cubierta del edificio principal, sorprenden el «bosque de cupulillas» y arbotantes dando al entorno una belleza singular.

Y espectaculares las vistas del cercano Barrio de San Bernardo y su Iglesia. Un poco más a lo lejos una curiosa imagen de la Giralda en paralelo con la Torre Sevilla del arquitecto César Pelli, desde mi punto de vista esta nueva Torre de rascacielos ha empañado las perspectivas del horizonte sevillano para pintores y fotógrafos.

La gran cúpula de la Fábrica de Artillería está rematada por la veleta del Miguelete, un soldado con bayoneta que simboliza el edificio. Un elemento que se está restaurando, pero que se encuentra muy deteriorado por lo que es probable que se coloque una copia.

La fábrica también ha sido forjadora de otros símbolos pues aquí se fundió el Cañón Tigre que arrancó el brazo del almirante inglés Nelson y los leones del Congreso de los Diputados, cuyos moldes de escayola se encuentran en el Museo Militar de Sevilla.

Me pregunto, que habrá sido de toda esa maquinaria pesada, de esos ingenios de otra época que ayudaban a los hombres en estas tareas tan ingentes, es una pena que no podamos comprobar como era su funcionamiento, completaría este edificio y podría convertirse en un magnifico museo con el que aumentar el interés turístico de Sevilla, con un nuevo turismo que cada vez se abre paso con más fuerza, el turismo industrial. Poniendo en valor un patrimonio industrial de Sevilla que desgraciadamente ha ido desapareciendo, como las antiguas fábricas de bacalao, la fábrica de vidrio de la avenida de Miraflores, la Fábrica de sombreros de San Juan Bosco, la Fábrica de la Cruzcampo, etc…

E incluso, podría tener un carácter pedagógico y mostrar a las nuevas generaciones la sinrazón de la guerra.

En definitiva, una visita interesante que espero que se pueda repetir muy pronto cuando las obras de restauración hayan concluido.

Cápsula Responsable

El Turismo Industrial debidamente implantado, en beneficio de un determinado territorio, sirve como revulsivo de la situación económica, una pena que en la Real Fábrica de artillería, se haya perdido toda la maquinaria que podría ahora ser un valor añadido.

Un último consejo, muy cerquita puedes visitar La Taberna del Miguelete,como la citada veleta, no te arrepentirás.;)

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