Viajar de forma responsable ha pasado de ser un reto a una obligación, porque si queremos seguir disfrutando de este mundo, lugares, paisajes y culturas, tendremos que cuidarlo, pero mientras más analizo este tema más segura estoy de que soy una viajera irresponsable.

Mis reflexiones:

Una de las primeras dudas que nos surgen cuando hablamos de estos temas, es diferenciar entre turismo sostenible y turismo responsable.

Realmente estos términos son dos enfoques diferentes para afrontar los desafíos medioambientales, sociales o económicos que plantea la actividad turística.

Uno se basa en el desarrollo sostenible para dar respuesta a esos retos (turismo sostenible), mientras que el otro enfatiza la idea de asumir y exigir responsabilidades (turismo responsable).

Ante esta disyuntiva el viajero puede librarse del peso de la palabra “sostenible”, un viajero no puede ser un viajero sostenible, en el mejor de los casos puede ser un viajero responsable.

Una vez que nos hemos librado de esta confusión…¿Podríamos ser un viajero 100% responsable?

Comencemos por el principio: ¿Porqué viajamos?

La mayoría de los viajeros estarán de acuerdo en que viajamos para conocer y vivir nuevas experiencias.

Pero hay viajeros cuya única motivación a la hora de viajar es tener la oportunidad de tener comportamientos que en su ámbito normal no están admitidos. Tenemos casos muy cercanos, como el turismo de vandalismo y borrachera en alguno de nuestros enclaves turísticos, ejemplos no nos faltan en lugares como Mallorca, la Costa Brava o la Costa del Sol.

El consumo excesivo de alcohol y la fiesta pública son un problema muy generalizado. ¿Pero es una responsabilidad única del viajero?

Los destinos tienen un alto grado de elección sobre a quién atraen: el alojamiento barato, el alcohol barato y la reputación de una fiesta asegurarán cualquier destino de resaca. Los operadores turísticos, los hoteleros, las aerolíneas y los destinos deben ser cuestionados cuando intentan atraer a los tipos de turistas que destrozan un destino: el destino debe organizarse para elegir y atraer el tipo de turistas que desea.

Hay otros viajeros cuyo objetivo es “disfrutar” en sus vacaciones de actividades que incluso son ilegales en sus países de origen, hablo de temas como el consumo de drogas, el turismo sexual o la pedofilia.

En estos casos son los gobiernos los que deben intervenir directamente, sin embargo el alto nivel de ingresos que esto supone en algunos países en desarrollo hacen que los gobiernos miren hacia otro lado y se perpetúen estas situaciones.

Como viajeros quizás sí tengamos en nuestra mano elegir y no invertir nuestras vacaciones, en definitiva nuestro dinero, en destinos donde no se respeten los derechos humanos . ¿Estamos dispuestos a privarnos de visitar estos destinos?

¿El turismo sostenible se refiere sólo al medio ambiente?

Otra confusión común es que se ha popularizado una versión simplificada del turismo sostenible referida solo a la sostenibilidad medio ambiental. Muchas veces se identifica con el ecoturismo, olvidándose los aspectos socioculturales o económico.

El ecológico es tan solo uno de los tres segmentos que preocupan al turismo sostenible.

Las preocupaciones del turismo sostenible se agrupan en tres ejes o segmentos:

Medioambiental: Busca optimizar el uso de los recursos naturales y ambientales de forma que se garantice la conservación del medio-ambiente y la diversidad biológica de la zona.

Socio-cultural: Busca respetar la realidad social y cultural de los anfitriones preservando su cultura, arquitectura, costumbres, tradiciones fomentando la tolerancia y el entendimiento entre culturas diversas.

Económico: Busca fomentar el desarrollo económico de la zona a largo plazo con la creación de empleo y la generación de beneficios bien distribuidos.

Nuestra intención es ser un turista cada vez más ecológico, intentamos gestionar nuestros residuos, hacer el menor gasto de agua posible, cuidar los entornos naturales que visitamos, ¿Pero es esta la solución?

A veces nos dejamos engatusar por el “maquillaje verde” ,una expresión que se usa en los casos en los que se vende un compromiso con la sostenibilidad, que luego no es real y no se traduce en medidas concretas.

¿Qué quiero decir con esto?

¿Qué repercusión puede tener en las islas de plástico que los viajeros usemos cepillos de dientes de bambú?

¿No será suficiente con que nuestro cepillo de dientes de toda la vida sea reciclado eficazmente por los organismos responsables?

 

Cápsula Responsable

El uso de bambú en la decoración  y en industrias como la moda, están causando que la mitad de las 1.200 especies de bambú existentes en el mundo podrían extinguirse debido a la deforestación masiva, según un estudio codirigido por el Programa de Medioambiente de la ONU y el Centro de Vigilancia Conservacionista Mundial.

Esto significa que especies tan vulnerables como los osos panda, los gorilas de las montañas o los lemures, animales casi enteramente dependientes del bambú como alimento y refugio, tendrían dificultades para sobrevivir.

Me parece genial que no usemos utensilios de plástico cuando no sean imprescindibles, pero el plástico fue un descubrimiento que consiguió mejoras en nuestra de calidad de vida que no creo que estemos dispuestos a renunciar.

Pero…¿Realmente es posible viajar sin plásticos?

¿No usaremos un chubasquero si llueve en nuestros viajes, o un paraguas?

¿Usaremos sólo gafas metálicas?

¿ Qué tipo de calzado usaremos piel o plástico? En este ejemplo entraríamos en contradicción constante si además de ecológicos somos veganos.

Pero lo que me parece una falacia es culpar a los viajeros (o habitantes en general) de ser los causantes o los salvadores de situaciones donde no se hace una óptima gestión de los residuos.

A veces confundimos el turismo sostenible con el voluntariado medioambiental; el voluntario participará en la limpieza de parques naturales o playas, el turista responsable no las ensuciará. Que quiera unirse o no a campañas de voluntariado ambiental es ya otro tema.

 

De todas formas seguiremos intentando no dejar huellas negativas en nuestros viajes y usar el menor plástico posible.

Y usaremos botellas rellenables para el agua, pero ¡Ojo! dependiendo en que países no es posible beber agua sin embotellar, tu primera responsabilidad como viajero responsable es tu salud y seguridad.

¿Pero, es todo lo que podemos hacer?

En nuestra mano como consumidores tenemos una herramienta muy importante, podemos elegir alojamientos amigables con la naturaleza , quizás tengan una política medioambiental, implementen medidas de ahorro de energía y agua e incluso contribuyan a los esfuerzos locales de conservación y apoyen a las comunidades locales, pero…

¿Conocemos o nos preocupamos de conocer su política de recursos humanos?

En los últimos años en la industria turística se marcaron máximos históricos de visitantes extranjeros y de gasto turístico, sin embargo esta bonanza económica no ha repercutido en las condiciones laborales del sector. Jornadas interminables, contratos temporales y sueldos de miseria no permiten que podamos hablar de un turismo sostenible.

¿Podemos hacer algo en este sentido los viajeros?, el único arma que tenemos en este sentido es informarnos y elegir en consecuencia. Pero la gran responsabilidad sobre este tema reposa en el control de las administraciones.

Otra forma de maquillar un turismo sostenible por parte de las empresas, es anunciando aportaciones a proyectos solidarios con impacto social o medioambiental con parte de sus beneficios, pero no siempre estos beneficios provienen de una actividad sostenible.

A veces estas medidas “sostenibles” de las empresas no son el resultado de un compromiso verdadero con sus responsabilidades sociales en forma de acciones y resultados que consigan beneficiar al entorno y la comunidad, sino simplemente forman parte de sus memorias de responsabilidad social corporativa, medidas aisladas sin un convencimiento verdadero, sino como estrategia de marketing y buena imagen. ¿Incoherente verdad?

El turismo responsable, podríamos decir, que es una forma de avanzar hacia la sostenibilidad, es un compromiso que se asume o se exige. Pero entiendo que debe ser menor para un viajero (o ciudadano) y mayor para los organismos o empresas implicadas.

Todas estas realidades han dado lugar a cierto activismo social preocupado por los efectos negativos del turismo en la vida de los residentes o en los entornos naturales.

Según las previsiones del aumento del turismo para los próximos años nos hacen vislumbrar un futuro incierto en algunos destinos que ya se encuentran masificados. En ciudades como Venecia o Barcelona se han producidos movimientos vecinales anti-gentrificación que no piden que desaparezca el turismo de sus calles sino que exigen un turismo más responsable, porque se están produciendo situaciones insostenibles.

¿Qué podemos hacer los viajeros en estos casos? ¿Estamos dispuestos a sacrificarnos y no disfrutar de estos destinos?

Desde mi punto de vista, la solución a estas situaciones deben de estar en la linea de contar con la población local en la planificación turística, establecer normas legales que garanticen el desarrollo responsable de la actividad turística y denunciar los comportamientos irresponsables.

Es en esto último donde los viajeros sí podemos tomar la palabra, y volvemos a tener el poder de decisión.

Del mismo modo las administraciones deben tomar medidas que favorezcan la oferta turística local frente a las propuestas de empresas multinacionales, que en algunos casos están dominando la gestión de los recursos turísticos incluso comerciales de algunos destinos.
Como está ocurriendo en muchas ciudades con la gestión de apartamentos turísticos, llegándose a verdaderas aberraciones con desahucios a familias que aún mantenían las rentas antiguas.

El viajero responsable consume productos locales…

A los viajeros responsables cada vez se nos hace más difícil favorecer el comercio local, porque incluso en los propios cascos históricos de las ciudades es cada vez más difícil encontrar comercios tradicionales, ya que han sido sustituidos por grandes cadenas comerciales internacionales, tanto de comida rápida como de moda o tecnología.

En algunos casos está desapareciendo por completo el encanto convirtiéndose en idénticos los cascos históricos de las grandes ciudades turísticas. Idéntica oferta gastronómica e incluso idénticas propuestas en souvenirs.

De nuevo es la administración la que tiene que legislar para favorecer el comercio local, blindando los espacios e incluso la estética de los cascos históricos, no priorizando al mejor postor.

El viajero responsable elige los transportes más sostenibles en sus viajes…

Desde la llegada de las compañías low cost, el hecho de viajar se ha democratizado, personas que nunca tuvieron posibilidades de viajar por causas económicas han podido acceder a viajar gracias a los precios bajos.

¿Pero nos preguntamos a costa de qué las compañías pueden abaratar hasta ese punto los precios?

Principalmente son la consecuencia de condiciones laborales deplorables de sus trabajadores, pero ¿Quién es capaz de resistirse a las ofertas de vuelos?, Entono el mea culpa.

Y voy más allá, lamentablemente el transporte aéreo afecta al medioambiente pero también conecta a personas de todo el mundo y crea bienestar y trabajo. Por eso las compañías trabajan activamente para reducir, controlar y compensar las emisiones de CO₂, como por ejemplo el programa de sostenibilidad de la compañía Air France / KLM que tuve la oportunidad de conocer en las jornadas de sostenibilidad #KLMVuelaSostenible 

El viajero responsable no participa en actividades donde se abuse o maltrate animales…

De sobra se ha hablado de la participación en actividades con elefantes, delfines o tigres,donde el sacrificio de estos animales para el “espectáculo” es más que evidente, pero hay otras actividades con animales donde la línea es más fina.

¿Qué pasa con paseos a caballo, camellos o coches de caballos? A veces consultando con especialistas reconocen que son animales habituados a estos trabajos, no tengo muy clara mi postura sobre este tema…

Existen extremos en estos casos, desde los antiguos zoológicos, hasta los centros de recuperación animal. En el primero de los casos creo que estaremos de acuerdo que en muchos zoológicos las condiciones de vida de los animales son pésimas, pero también se da la circunstancia de que algunos centros de recuperación también son un negocio camuflado a costa de la exhibición de animales.
No creo que sea discutible que la mejor forma de disfrutar de los animales es en libertad, pero no todo el mundo tiene esa posibilidad. Sería interesante descubrir fórmulas donde pudiéramos disfrutar del conocimiento de los animales de forma respetuosa cuando no existe esa posibilidad.

Pero podemos ir más allá, a veces se oyen voces muy críticas con el maltrato animal, pero que acuden a actividades de verdaderos “zoológicos humanos”, como el caso de las visitas de turistas a poblaciones indígenas, como las mujeres de cuello de jirafas, los Masais, o Garífunas.

Incluso turismo de orfanatos o el turismo de la pobreza, también denominado pobrismo, que se está convirtiendo en uno de los últimos y más polémicos reclamos de las agencias de viajes.

Existen visitas guiadas para ver y fotografiar el trabajo de los niños de la calle en Río de Janeiro o Delhi. Incluso cadenas hoteleras que han llegado a construir una imitación del típico poblado chabolista de Sudáfrica con 52 plazas como experiencia de alojamiento “con encanto”

El viajero responsable: Respeta la diversidad y no fomenta o participa en actividades discriminatorias…

Otras de las incoherencia, desde mi punto de vista, es que mientras cada vez más surgen establecimientos pet friendly (donde se admiten mascotas), también crecen los establecimientos o incluso compañías aéreas que se están planteando la “no admisión” de niños en sus establecimientos y vuelos.

El turismo sostenible fomenta un tipo de turismo respetuoso tanto con el viajero como con la gente local, su herencia cultural y el medio ambiente.

Tiene en cuenta los impactos presentes o futuros de la actividad turística. Quiere conjugar las necesidades de los visitantes, de la industria, de la comunidad local y del entorno natural donde se desarrolla.

Por lo tanto los viajeros responsables también tienen que ser respetuosos con los otros viajeros, sea cual sea su edad, condición física, forma de viajar o poder adquisitivo, por ejemplo.

Una nueva especie de viajero: El “superviajero responsable”

 

El turismo sostenible es una necesidad, si queremos que la industria siga dando beneficios tendremos que cuidar “la gallina de oro”, entendiendo como gallina de oro los recursos turísticos, naturales y culturales de cada destino, por lo que es una cuestión básica, de sentido común, que el turismo tienda hacia la sostenibilidad, como en cualquier actividad humana.

Llegará el día en que el turismo no necesitará el apellido de “sostenible” si hacemos bien las cosas.

Pero no podemos dejar la responsabilidad solamente en el viajero, para que el turismo sea sostenible deben cambiar todos los agentes implicados tanto internos; las empresas turísticas,los empleados del sector, los inversores; como los externos; las políticas,los proveedores,los clientes,los competidores, la sociedad,la comunidad local, los agentes de opinión y el público en general.

Pero como en todos los movimientos, y sobre todo desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la designación de 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo ha surgido una nueva “moda”: tanto destinos como empresas o viajeros añaden a sus actividades el apellido de “sostenible” sin que haya un contenido motivado al respecto.

Esta moda ha causado también cierta obsesión de algunos viajeros para convertirse en un “superviajero responsable”, un viajero que se auto exige ser siempre responsable en sus viajes y se empeña en compartir en sus redes sociales su viaje responsable, llegando, en algunos casos, a cuestionar otras formas de viajar.

¿Si viajamos en avión o crucero somos irresponsables?

¿Si nos alojamos en un resort de todo incluido es irresponsable?

¿ Si no reservamos nuestros viajes con agencias locales?…Pues no siempre

¿Realmente es función del viajero la denuncia de situaciones irresponsables?,  ¿Debemos mostrar la basura, las injusticias, “lo feo” en nuestros viajes?, es nuestra responsabilidad o ¿quizás estemos cruzando la línea con el periodismo de viajes?

Todas estás reflexiones me están llevando a plantearme si realmente quiero ser una “superviajera responsable”

Pienso que si eres un viajero que empiezas a replantearte todas estas cuestiones, ya hemos dado un gran paso, viaja, disfruta y relájate, solo es necesario un poco de sentido común y ponerse las gafas de la sostenibilidad.

ORGANIZA TU VIAJE

Booking

Una plataforma fácil y cómoda para reservar tu hotel o apartamento

Civitatis

Reserva todas las actividades que puedas imaginar vayas donde vayas

GoEuro

Reserva el medio de transporte que necesites: vuelos, trenes, autobuses…

Intermundial

Contrata tu seguro de viajes con un 10% de descuento por ser lector de Mi ruta.

Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para recopilar información estadística sobre su navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, generada a partir de sus pautas de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.