Hay viajes que no necesitan excusa. Basta con cerrar la agenda un viernes, preparar una pequeña maleta y salir de Madrid sin más plan que dejarse llevar por la carretera.
Esta escapada romántica Castilla y León desde Madrid es una de esas rutas cercanas que invitan a desconectar sin irse lejos.

Castilla y León tiene algo que siempre funciona cuando apetece bajar el ritmo: ciudades que se recorren caminando, murallas que guardan siglos de historia, plazas donde el tiempo parece ir más despacio y restaurantes que invitan a alargar la sobremesa sin mirar el reloj.

Esta ruta me llevó por Ávila, Salamanca, Béjar y Ciudad Rodrigo. Cuatro paradas muy distintas entre sí, pero con un hilo común: patrimonio, buena gastronomía y esa sensación de escapada que no necesita grandes distancias para sentirse lejos.

Viajar en coche eléctrico, además, añade algo especial: el ritmo cambia. El trayecto se vuelve más silencioso, más tranquilo, más presente. Conducir el Smart #3 durante esta ruta me permitió disfrutar del camino con autonomía suficiente para enlazar cada parada sin preocupaciones.
Durante todo el viaje utilicé exclusivamente los puntos de recarga de Zunder, lo que me permitió viajar con total tranquilidad y sin desviarme del itinerario.

Ruta en coche eléctrico por Castilla y León desde Madrid

Ávila, historia encerrada en piedra

Ávila es de esas ciudades que impactan nada más llegar. Su muralla medieval rodea completamente el casco histórico con un perímetro de más de 2.500 metros y 88 torreones, siendo uno de los recintos amurallados mejor conservados del mundo.

No es solo un monumento: es la columna vertebral de la ciudad.

Subir al adarve al final del día es uno de esos planes sencillos que nunca fallan. La piedra se vuelve dorada al atardecer y el paisaje se abre hacia la meseta castellana con una luz limpia y fría que invita a quedarse un rato más.

Dentro de la muralla, el paseo te lleva inevitablemente a la Catedral del Salvador, considerada una de las primeras catedrales góticas de España y parcialmente integrada en el propio sistema defensivo.

Muy cerca se encuentran la Plaza del Mercado Chico —corazón histórico de la ciudad—, la Iglesia de San Pedro o la Basílica de San Vicente, uno de los mejores ejemplos del románico abulense.

Ávila también es la ciudad de Santa Teresa. Recorrer el Convento de Santa Teresa o el Monasterio de la Encarnación permite entender el peso espiritual de la ciudad y su historia ligada a la mística.

Icono_Hoteles con punto de recargaEsa noche me alojé en el Hotel Palacio de los Velada, un antiguo palacio renacentista reconvertido en hotel, ubicado a pocos pasos de la catedral. Cené en su restaurante, El Tostado, situado en un patio interior precioso que invita a alargar la conversación. El bacalao al pilpil fue uno de esos platos que recuerdas días después.

 

También es interesante porque en su parking tiene punto de recarga de vehículos eléctricos. Puedes ver y hacer tu reserva: Hotel Palacio de los Velada

Interior del coche cargando

 

 

Antes de subir a la habitación, salí a dar un último paseo nocturno. La muralla iluminada, el silencio de las calles y el aire frío de la meseta crean ese ambiente íntimo que convierte una parada en recuerdo.

Después de un generoso desayuno continué camino hacia Salamanca, como había salido con el coche recargado 100% desde Madrid, no necesité cargarlo para llegar a mi siguiente destino.

Salamanca, piedra dorada y vida universitaria

Escapada romántica Castilla y León desde Madrid_Salamanca

Salamanca es una ciudad que se camina. Fundada como uno de los grandes centros universitarios de Europa en el siglo XIII, conserva ese ambiente joven que se mezcla con siglos de historia.

Todo empieza en su Plaza Mayor, considerada una de las plazas barrocas más bellas de España y verdadero corazón de la ciudad.

Desde allí, el paseo natural lleva por la Rúa Mayor hasta la Universidad de Salamanca, donde es casi tradición buscar la famosa rana escondida en su fachada plateresca.

A pocos pasos aparecen la Casa de las Conchas, con su singular fachada decorada con más de 300 conchas, y La Clerecía, desde cuyas torres se obtienen algunas de las mejores vistas del skyline salmantino.

La ciudad guarda además una joya poco conocida: el “Cielo de Salamanca”, un fresco del siglo XV que decoraba la antigua biblioteca universitaria.

Y, por supuesto, están sus dos catedrales, la Vieja y la Nueva, unidas formando un conjunto único que resume siglos de historia arquitectónica.

En los Jardines de Calixto y Melibea el ambiente cambia. La leyenda de La Celestina planea sobre el mirador y el silencio invita a detenerse.

Antes de terminar el día, regresé al centro para visitar la Casa Lis, un pequeño museo modernista con una colección espectacular y una cafetería con vidrieras art decó que es un pequeño tesoro escondido.

Salamanca_Museo Casa Lis

El modernismo es un de los movimientos artísticos que más me gustan, puedes ver más sobre él en mi ruta por las tiendas y cafés modernistas de Barcelona.

 

Icono_Hoteles con punto de recarga
Para alojarme elegí el Hotel Emperatriz III, a las afueras de la ciudad de Salamanca. Muy cómodo para llegar y descansar con tranquilidad. Mientras cenaba, el coche se estaba cargando en un punto de recarga de Zunder, así que al día siguiente solo tuve que arrancar y continuar la ruta sin más preocupaciones.

Puedes ver las ofertas y hacer tu reserva: Hotel Emperatriz III

Ese día decidí acercarme también al Castillo del Buen Amor, una fortaleza del siglo XV convertida en hotel y restaurante, perfecta para una comida o cena especial. Si te apetece descubrir este lugar te aconsejo al menos reservar una comida o cena para sentirte cuidado. Si decides alojarte ya te sentirás como toda una reina. Es un hotel con Punto de recarga de coches eléctricos.

Castillo del Buen Amor

 

Al día siguiente decidí subir a la sierra…

icono globo

Si quieres completar la visita a la ciudad con una actividad romántica donde las haya, vuela por el cielo de Salamanca con un paseo en globo. Tendrás unas vistas increíbles del casco histórico de la ciudad mientras vives una experiencia que no olvidarás jamás.

 

Béjar, el jardín inesperado

Jardin historico El Bosque

Béjar fue una de las paradas que más me sorprendió.

Su casco histórico, declarado Conjunto Histórico Artístico, conserva muralla, iglesias y el Palacio Ducal, levantado sobre un antiguo castillo medieval vinculado a la historia de los duques de Béjar.

La Plaza Mayor y la Calle Mayor siguen siendo el eje de la vida local, con edificios burgueses ligados a la tradición textil de la ciudad. En la plaza mayor tienes algunos restaurantes donde tomar un aperitivo o almorzar.

Pero si hay un lugar que cambia completamente el ritmo es el Jardín Histórico El Bosque, una villa renacentista construida en el siglo XVI como espacio de recreo.

El estanque central, las fuentes, el palacete y la arboleda convierten el paseo en una experiencia íntima y tranquila, especialmente en otoño o primavera.

Lo bonito de Béjar es que mezcla naturaleza y patrimonio sin artificios. Aquí no hay grandes multitudes ni prisas.

Estación de esquí La covatilla

Si te apetece seguir explorando, a pocos kilómetros se encuentra la estación de esquí de La Covatilla o la Ruta del Castañar, con senderos entre robles y castaños.

Esa misma tarde subí hasta la sierra, a la estación de esquí de la Covatilla. Incluso fuera de temporada, el paisaje compensa la subida y cambia completamente el escenario del viaje.

 

Ciudad Rodrigo, historia en la frontera

Parador de Ciudad Rodrigo

Antes de regresar a Madrid, hice parada en Ciudad Rodrigo, una ciudad fortificada situada cerca de la frontera con Portugal y escenario clave durante la Guerra de la Independencia.

Conviene dejar el coche fuera del recinto amurallado y entrar caminando. Su muralla permite rodear el casco histórico disfrutando de vistas sobre el río Águeda.

Dentro, la Catedral de Santa María y la Plaza Mayor concentran la vida local, con soportales y edificios históricos que mantienen el carácter de ciudad fronteriza.

Pasear por Ciudad Rodrigo es hacerlo por un lugar detenido en el tiempo. Una parada tranquila, perfecta para cerrar la ruta sin prisas.

Cápsula responsable

Viajar por Castilla y León fuera de temporada alta, alojarse en hoteles históricos y elegir restaurantes locales es también una forma de turismo responsable. Apostar por una movilidad más silenciosa y planificada permite reducir impacto y disfrutar de una experiencia más consciente.

A veces no hace falta irse lejos para sentir que hemos desconectado.

Esta escapada romántica por Castilla y León desde Madrid es un viaje cercano, sencillo y lleno de matices: murallas que se tiñen de dorado al atardecer, jardines inesperados, plazas que invitan a quedarse y carreteras tranquilas que conectan todo sin prisas.

Si estás buscando una escapada romántica Castilla y León desde Madrid, esta ruta es una forma bonita y consciente de viajar cerca y volver diferente.

Porque cuando bajas el ritmo, cuando te permites parar, cuando miras de verdad… el viaje cambia.
Y tú también.

Puntos de recarga

Cómo organizar esta escapada desde Madrid en coche eléctrico

Esta ruta puede hacerse en un fin de semana largo, aunque tres o cuatro días permiten disfrutarla con calma.

Distancias aproximadas:

  • Madrid – Ávila: 109 km
  • Ávila – Salamanca: 110 km
  • Salamanca – Béjar: 70 km
  • Salamanca – Ciudad Rodrigo: 90 km

En esta ruta solo he utilizado los puntos de recarga de Zunder:

Hotel Emperatriz III

Tejares, en Salamanca

Narros del Castillo | A50 Km 46.

Estacion de recarga Tejera_Salamanca_Zunder

Logo_Asociación_Mi_Ruta_2020_negroEste artículo es un proyecto realizado por la Asociación Mi ruta Responsable con la colaboración de Zunder

 

Ruta realizada con un Smart #3 un coche de hasta 455 km de autonomía, gracias a la colaboración del Concesionario Grupo Concesur

Todas mis opiniones son independientes y basadas en mi experiencia.