Dice el refrán popular que «Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja»

Cuando pensamos en el norte de Portugal, lo primero que se nos viene a la cabeza es la preciosa Oporto, pero a la sombra de esta melancólica ciudad acunada por el fado hay otros lugares interesantes que vamos a conocer en esta ruta; la cuna de Portugal Guimarães, Braga y Amarante. 

Aprovecharemos para conocer la Casa Mateus, el parque Pena aventura y el castillo de Almourol

Guimaraes, Braga y Amarante:Tres ciudades imprescindibles en el norte de Portugal

Nuestra propuesta es que te alojes en Guimaraes, además de ser una preciosa ciudad Patrimonio de la humanidad por la Unesco, está muy bien comunicada para hacer el resto de la ruta en coche.

Nosotros nos alojamos en el los Apartamentos Guimarães Studios Lounge muy céntricos, pero con plaza de aparcamiento. Y la verdad que nos encantaron. Muy espaciosos, con una decoración muy moderna y cómoda. Nosotros nos alojamos en el último piso abuhardillado y las vistas eran espectaculares. No necesitas coger el coche para descubrir lo más bonito de la ciudad.

Guimaraes

Guimaraes está considerada la cuna de la nación. Cuando Alfonso Henriques se proclamó, él mismo, rey de Portugal en 1139 eligió Guimaraes como capital, por lo que puedes imaginar que a lo largo de la historia ha sido un lugar muy importante como así lo atestiguan sus calles y monumentos.

El centro medieval de Guimaraes es ideal para pasear y recorrer sus estrechas calles de casas de piedra con bonitas ventanas y balcones generalmente pintadas de blanco.
La empredrada calle de Santa maría con antiguas casas embellecidas por estatuas lleva desde la Plaza mayor, el Largo de Oliveira, hasta el Castillo, pasando por el Palacio de los Duques.

Hay varias visitas interesantes en Guimaraes y que se pueden hacer paseando cómodamente:

El Castillo de Guimaraes

La enorme torre del homenaje del castillo se divisa desde distintos puntos de la ciudad, ocho torres almenadas la acompañan. Fue construido para disuadir a los musulmanes y normandos de sus ataques en el siglo X y creció en importancia posteriormente con el nacimiento, según la tradición, del primer rey portugués.

La pila donde fue bautizado se conserva en la pequeña capilla románica que se encuentra al lado del castillo. Este Castillo es el que aparece en el escudo de armás portugués.

El entorno del castillo es un lugar muy agradable para pasear, rodeado de jardines y arboleda. Si sigues tu paseo dirección al casco histórico te toparás con el Palacio de los Duques.

El Palacio de los Duques

En mi opinión es una visita imprescindible si viajas a Guimaraes, sus salas tiene el encanto de los palacios de cuento, imagino las reuniones de los Duques de Braganza, amantes del gusto por los viajes de la corte europea del siglo XV, luciendo sus mejores galas en sus salones de techos de artesonados de madera, sobre sus lujosas alfombras persas y los tapices y pinturas flamencas.

Como detalle del lujo que derrochaba este palacio, el techo de madera de castaño de la sala de los banquetes, imita el casco invertido de una carabela portuguesa en homenaje a los descubrimientos marítimos de la nación.

Seguramente después de estas visitas se acerca la hora del aperitivo, nada mejor que un descanso en alguna de las tabernas adornadas por preciosos azulejos portugueses que puedes encontrar en el casco histórico. O en alguna de las terrazas de la Plaza de Santiago o en la Plaza mayor.

Iglesia de Nuestra Señora de la Oliveira

El origen de esta bonita iglesia, es el monasterio fundado por Alfonso Henriques, la torre de estilo manuelino es del siglo XV, el estilo característico portugués, cuyo ejemplo más conocido es el Monasterio de los Jerónimos en Lisboa.

No te pierdas el claustro, un rincón encantador y desde donde se accede al Museo de Alberto Sampaio, donde se expone arte sacro, azulejos y cerámicas de las iglesias locales.

La leyenda del Padrao do salado
Justo enfrente de esta iglesia se encuentra “El Padrao do Salado”, un pequeño templo con una cruz del siglo XIV. Cuenta la leyenda que se plantó un olivo para alimentar la lampara de aceite del altar pero se marchitó. En 1342 el comerciante Pedro Esteves puso la cruz sobre él y reverdeció. Cierto o no, lo real es que el olivo actual se plantó en 1985.

Esta ruta por Guimaraes, Braga y Amarante puedes hacerla en unos 4 días, pero tampoco te aburrirás si dedicas más tiempo a recorrer la zona porque hay muchos atractivos que no pudimos disfrutar en esta ocasión por falta de tiempo.

Pero si no es tu caso puedes reservar una excursión en español para visitar Braga y Guimarães en un día desde Oporto por muy buen precio desde AQUI.

Santuario Bom Jesús do Monte

Antes de ir a visitar Braga, te aconsejo que hagas una visita a un impresionante lugar…

Muy cerquita de Braga,en una ladera poblada de árboles se encuentra el santuario más espectacular de Portugal y patrimonio de la humanidad. Bom Jesús do Monte es un lugar de peregrinaje muy importante en Portugal y que te impresiona solo al llegar por sus impresionantes escaleras barrocas.
Al llegar a su base hay un aparcamiento, deja el coche y tienes dos opciones: O subir sus impresionantes escaleras (solo te lo aconsejo si tienes alguna culpa que expiar) o coger el elevador do Bom Jesus.

El elevador do Bom Jesús, es un funicular que se inaguró en 1882, es el más antiguo de la península ibérica. Tiene un sistema de funcionamiento muy curioso; utiliza un sistema balance de agua como contrapesos para subir y bajar y es actualmente el más antiguo en servicio en el mundo en utilizar este sistema.

Es muy barato creo recordar un par de euros, y te salvan un desnivel de más de 100 metros en unos 4 minutos, mi consejo es subir en él y bajar del santuario por las escaleras, porque a lo largo de las mismas hay una serie de capillas muy bonitas recreando un vía crucis.

Las esculturas de esta vía sacra y las distintas alegorías de sus escaleras no debes perdértelas aunque no seas alguien especialmente religioso. Las vistas desde el santuario de la ciudad de Braga son espectaculares, tambien existen algunos hoteles, y cafés y un lago con barcas escondido entre los árboles.

Braga

En nuestro caso hicimos este viaje en fechas previas a la navidad, y nos sorprendió la gran cantidad de iglesias en esta zona de Portugal y la devoción que se siente donde las iglesias están llenas durante los oficios y misas.

Esto se acentúa mucho en Braga, de hecho es una de las ciudades de Portugal más conocida por la celebración de su semana santa, donde se suceden solemnes procesiones. De hecho en el siglo XII se convirtió en sede del arzobispado y esa influencia aún es palpable.

Cápsula Responsable

Cuando viajes acércate a la realidad local, tus viajes tendrán más autenticidad, disfruta de la experimentación, el descubrimiento y la cercanía.

Además de iglesias, Braga es una ciudad muy animada, con un bonito casco histórico con bellas plazas y fuentes. Mansiones del siglo XVIII y hermosos jardines que aportan mucho encanto a la ciudad.
No dejes de pasear por sus calles, visitar alguna de sus iglesias, disfrutar del ritmo de la ciudad en la Plaza de la república y como no, tomar un café en el mítico café Brasileira.

Parque Pena Aventura

Si nos leéis habitualmente, ya sabes que nos gustan mucho los parques de atracciones o las actividades de aventura, muy cerquita se encuentra el Parque Pena aventura, donde entre otras actividades “volamos en el fantásticable”, si te gusta la aventura y no tienes vértigo, no te pierdas esta aventura.

Aproximadamente a una hora en coche desde Guimaraes, hay otro lugar que no te puedes perder, un lugar que seguro que alguna vez has visto dibujado en la etiqueta del famoso vino rosado Mateu pero que curiosamente no tiene nada que ver.

La casa Mateus

Esta maravillosa casa solariega es un gran ejemplo de la arquitectura barroca portuguesa, nosotros llegamos al atardecer y los reflejos de la casa en el estanque de la entrada son espectaculares.

La visita es guiada, construida en el siglo XVIII, fue declarada monumento nacional en 1911. En sus salas, se cuidó hasta el último detalle, techo de madera, salón de té, carrillones ingleses, pinturas barrocas,y una biblioteca que contiene los libros más raros del siglo XVI entre ellos una copia de 1817 de “Os luisiadas”(Luis vaz de Camoes) con preciosos grabados.

Pero si algo nos impresionó en nuestra visita, fueron los cuidados jardines de estilo romántico y sobre todo “el túnel de cedro”, un impresionante tunel natural formado por este árbol y cuyo perfecto cuidado requiere escaleras especiales para que puedan acceder los jardineros.

Pasear por este jardín al anocher y cuando se empezaba a levantar la bruma del invierno fue toda una experiencia.

Entre Guimaraes y la Casa Mateus no dejes de visitar Amarante.

Amarante

La preciosa ciudad de Amarante es una de las joyas que esconde el norte de Portugal. Hileras de mansiones del siglo XVII con balcones de madera pintados recorren las estrechas calles de la población. Una ciudad al margen del rio Támega y que te recibe con un precioso puente romano que te invita a hacer la primera foto, como estuvimos en los días previos a la navidad la estampa aún es más bonita.

Solo al cruzar el puente te encuentras la magnífica Iglesia de San Gonzalo, al que se le asocia al emparejamiento y la fertilidad, la estatua de su tumba se encuentra erosionada por los devotos que le abrazan para conseguir sus favores.

Pasear por sus calles al anocher y ver los reflejos de las luces navideñas a la sombra del bosque, todo un espectáculo.

Con estas tres ciudades imprescindibles en el norte de Portugal: Guimaraes, Braga y Amarante y las visitas cercanas podríamos decir que nos llevaríamos una idea de la zona bastante completa, en nuestro caso como debiamos volver hacia el sur para volver a casa, hicimos una parada más en un castillo edificado en una isla en el Tajo ¿Impresionante, verdad?

El Castillo de Almourol

Situado en una diminuta isla en el río Tajo, este encantador castillo se levantó en 1171, sobre una fortaleza romana.
Existen muchas leyendas sobre este mágico lugar, cuentan que el castillo está encantado por el fantasma de una princesa que suspira por el amor de su esclavo musulmán.

Un romance del siglo XVI “Palmeirim de Inglaterra” relata una historia de gigantes y caballeros, y la lucha del cruzado Palmeirim por su amada Polinarda.

La verdad es que el castillo nunca puedo ser tomado por los ejercitos invasores.
Hoy en día si te acercas a la zona, tienes la posibilidad de “tomar” el castillo en alguna pequeña barquita que por unas monedas te acercan a la diminuta isla.

En esta ruta, hemos podido descubrir algunos rincones del norte de Portugal, no tan conocidos pero no por ello menos intersantes, si decides hacer esta ruta y descubres lugares nuevos nos encantaría que nos lo contarás para ir a conocerlos.

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