Era mi primera vez en Menorca y tenía muchas ganas de conocer Ciutadella, una de esas ciudades de las que todo el mundo habla con cariño. Ahora entiendo por qué. Tiene ese aire elegante, un punto decadente y a la vez lleno de vida que te atrapa desde el primer paso. En esta ruta en coche eléctrico por la isla, decidí dedicarle un dia… y me supo a poco. Te cuento qué ver en Ciutadella en un día.
Qué ver en Ciutadella en un día
Pasear por el casco antiguo de Ciutadella
Empecé la visita a primera hora, cuando las calles aún están tranquilas y los rayos del sol se cuelan entre los arcos y fachadas de piedra dorada. El casco antiguo de Ciutadella es un laberinto encantador de callejuelas estrechas, plazas tranquilas y patios escondidos.
Si quieres conocer todos los secretos y anédcotas de esta preciosa ciudad puedes reservar un tour privado.
Calles comerciales bajo galerías y arcos blancos: el alma comercial de Ciutadella

Una de las cosas que más me encantó de Ciutadella fue pasear por sus calles comerciales, muchas de ellas ubicadas bajo galerías y arcos pintados de blanco, que aportan una atmósfera única y llena de encanto. Estos espacios cubiertos invitan a caminar tranquilamente, disfrutando de pequeñas tiendas locales, artesanía y productos típicos. La combinación de la arquitectura tradicional menorquina con la vida cotidiana crea un ambiente perfecto para comprar recuerdos o simplemente perderse entre escaparates llenos de color y personalidad.
Lo mejor es recorrerlo sin prisa, descubriendo tiendas locales y parándote en cada rincón con historia. En uno de esos paseos sin rumbo, me encontré de frente con la catedral.
La Catedral de Santa María de Ciutadella

Ubicada en pleno centro, la Catedral de Santa María es una joya del gótico catalán construida sobre una antigua mezquita. Por fuera es sobria, pero al cruzar sus puertas sorprende su amplitud, la luz que entra por los vitrales y el silencio que invita a la calma. Una parada imprescindible para conectar con el pasado de la ciudad.
El Convent de Sant Agustí y el Museu Diocesà de Menorca

Otro de los lugares que más me impresionó fue el Convent de Sant Agustí, también conocido como El Socors, una construcción del siglo XVII que sigue acogiendo a una comunidad religiosa femenina y que, al mismo tiempo, funciona como centro cultural y museo.
En sus antiguas dependencias se encuentra el Museu Diocesà de Menorca, con una valiosa colección de piezas arqueológicas, pinturas del siglo XVIII y XIX, y obras del pintor menorquín Pere Daura. También conserva su biblioteca, espacios de reunión y un claustro que se puede visitar, además de ofrecer alojamiento en parte del edificio.
Me pareció un espacio muy vivo, donde el patrimonio se abre al público sin perder su esencia.
Farmacia Llabrés: una joya modernista convertida en proyecto social

Entre los muchos rincones especiales que esconde Ciutadella, hay uno que me fascinó por su historia, su estética y el proyecto que representa: la Farmàcia Llabrés. No es una farmacia cualquiera. De hecho, ya no funciona como tal, sino como espacio cultural, gestionado por la Fundación para Personas con Discapacidad de Menorca.
El edificio, situado en la calle de Ses Voltes, fue inaugurado en 1909 por Miquel Seguí Prats, un joven con poliomielitis cuya familia luchó por asegurarle un futuro digno. Con el paso del tiempo, la farmacia cambió de manos y de nombre, y pasó a ser conocida por todos como Farmacia Llabrés, en honor a Catalina Llabrés Piris, la primera mujer farmacéutica de Menorca. La farmacia cerró en 1985 y permaneció abandonada durante décadas, hasta que varias entidades se unieron para protegerla y devolverle su esplendor.
Lo que hoy podemos visitar es una auténtica joya del modernismo menorquín, con su mobiliario original restaurado, las vidrieras coloridas del antiguo laboratorio y vitrinas llenas de historia. Pasear por este espacio es como entrar en otra época, pero con un presente que mira hacia lo social y lo inclusivo.
Gracias a un acuerdo entre la Fundación Hesperia (propietaria del inmueble) y la Fundación de Discapacidad, el lugar ha sido rehabilitado y convertido en un punto de encuentro cultural, accesible y con alma. Y para mí, ha sido una de las sorpresas más bonitas de la visita a Ciutadella.
Visitar la Farmacia Llabrés, la visita cuesta 1 euro, no es solo una experiencia estética o histórica, sino una forma de hacer turismo con conciencia. Es un proyecto que protege el patrimonio, impulsa la inclusión social y da valor al trabajo de personas con discapacidad en Menorca.
Sinceramente, me encantó conocerlo y creo que iniciativas como esta son el mejor ejemplo de lo que significa viajar de forma responsable.
Can Saura

En Ciutadella descubrí una joya que no esperaba: Can Saura, una antigua casa noble que hoy funciona como museo municipal. Entrar allí es como viajar en el tiempo. La casa, construida entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, tiene un encanto especial, con ese patio barroco que invita a relajarse y disfrutar del ambiente.
El museo ofrece una visión completa de la historia de Menorca, con objetos y piezas que recorren desde la época talayótica hasta la vida tradicional de la isla. Me sorprendió la mezcla entre historia, cultura y tradiciones locales que se transmite en cada sala.
Aunque se menciona que bajo el edificio apareció una necrópolis musulmana, yo no llegué a verla en mi visita, pero es un dato curioso que añade aún más historia al lugar.
Si pasas por Ciutadella, te recomiendo sin duda que visites Can Saura, no solo por sus exposiciones, sino también por el ambiente tranquilo y auténtico que se respira en este edificio lleno de historia.
El puerto de Ciutadella y comida con vistas

Después de tanta historia, bajé al puerto de Ciutadella, un rincón con sabor marinero y mucho ambiente. Barquitos, escaleras que bajan desde el casco antiguo, restaurantes con terrazas… todo envuelto en una luz preciosa.
Allí comí en S’Amarador, un restaurante con vistas al puerto. Es un lugar algo más caro que la media, pero ideal si quieres darte un capricho. Disfruté de un delicioso arroz negro con calamares acompañado de un buen vino menorquín, en un entorno que convierte cualquier comida en una experiencia memorable.

Otro restaurante muy conocido en Ciutadella es Molí des Comte Asador, con una amplia carta están especializados en carnes a la brasa, comida casera, asados…está muy centrico y justo detrás tienes un aparcamiento.

Si estás recorriendo la isla en coche eléctrico como yo, te lo pongo fácil: hay varios puntos de recarga en los alrededores y moverse por el centro a pie es una delicia.
Ciutadella no solo se visita, se vive. Y se recuerda.

Si decides alojarte en Ciutadella y viajas en coche eléctrico te aconsejo las villas y bungalows Lago Resort Menorca, con vistas al bonito puerto deportivo de Cala’n Bosch. Ofrecen villas totalmente equipadas con piscina privada y bungalows con encanto.

Este artículo forma parte de la Ruta en coche eléctrico por la Isla de Menorca, un proyecto realizado para la Fundación Fomento del Turismo de Menorca

Gracias a Peugeot y al Concesionario oficial de Peugeot en Menorca, ICEASA por la cesión del vehículo. En esta ocasión un Peugeot e-208 100 % eléctrico con unos 350 kilómetros de autonomía reales.