A unos treinta kilómetros de Sevilla te espera unos de los lugares con más historia de la provincia. Historia que se refleja en sus monumentos, sus calles y su entorno. En este artículo te cuento qué ver en Carmona, una de las ciudades más antiguas de Europa. 

Nada más llegar a Carmona, impresiona su majestuosa Puerta de Sevilla. Será porque la he visitado muchas veces o porque se atraviesa su vano central con toda naturalidad para entrar en la ciudad, que no nos paramos a pensar que esas piedras llevan ahí desde hace siglos.

Grandes e impresionantes sillares de piedra de “alcor”, una piedra que aparece arenisca y frágil a la vista pero que ha mantenido la suficiente fortaleza para mantenerse a lo largo de los siglos.

Esta piedra era extraída de los cerros cercanos, no en vano, Carmona se encuentra situada en la comarca de los “Alcores”, una formación geológica que se extiende en el valle del Guadalquivir hasta Alcalá de Guadaira, dando a toda la zona una importante fuente de materias primas: margas azules y grises que se han utilizado tradicionalmente en alfarería, las calco-arenitas que se han explotado siempre como canteras para materiales de construcción, tanto piedra como la tierra denominada albero, tan usado en Andalucía, para jardines y plazas, ferias o plazas de toros, con su color “Albero” tan característico.

En el entorno natural de Carmona, la vegetación natural de los Alcores ha sido sustituida a lo largo de la historia por cultivos de cítricos, de olivar y de labor intensiva o por pastizales para la alimentación de la ganadería. Sin embargo quedan algunos reductos como el Cerro del Toruño, donde se conservan las formaciones vegetales originarias de acebuchar, encinar-alcornocal y palmitar, o el bosque de ribera asociado al cauce del río Guadaíra. 

Carmona es conocida internacionalmente por la belleza de sus campos de Girasoles en verano, curiosamente desde Japón se reciben, cada año, cientos de turistas con la intención de fotografiarse junto a estas maravillosas flores. No se sabe a ciencia cierta el origen de este “interés”, pero de hecho, incluso hay un centro de interpretación del Girasol en la Puerta de Córdoba. Debo confesar que yo también he sucumbido a fotografiar los girasoles de Carmona.

La historia de Carmona se remonta al Neolítico cuando se establecieron los primeros asentamientos junto al río Corbones hace más de cinco mil años, posteriormente pasaron numerosas civilizaciones como Fenicios y Cartagineses debido a su posición estratégica y poseer las tierras más fértiles de toda Andalucía. Pero su auge llega en la época romana.

Ya te he hablado de la Puerta de Sevilla y de la Puerta de Córdoba, ambas puertas formaban parte de la muralla que rodeaba la ciudad.

 

Fue Julio César quien dijo sobre esta ciudad: «Carmona es, con mucho, la ciudad más fuerte de toda la provincia Bética”.

En agradecimiento, Julio César construyó la muralla.

La Puerta de Sevilla

La Puerta de Sevilla estaba situada en la zona con más fácil acceso a la ciudad, por lo que la puerta se fortificó para hacerla casi inexpugnable. Su origen es cartaginés, los romanos la hicieron tan magnífica y los almohades la remataron construyendo aljibes, muros y barbacanas.

En la Puerta de sevilla se encuentra la Oficina de Turismo de Carmona donde puedes acudir para recibir información sobre tu visita a la ciudad o reservar una visita guiada.

Justo aquí puedes adquirir tu entrada (Dos euros) para acceder al Alcázar de Carmona, adosado a la Puerta de Sevilla.

Puerta de Córdoba

A la ciudad de Carmona se podía acceder por cuatro puertas, hoy en día se conservan dos; la Puerta de Sevilla y la Puerta de Córdoba. Estas dos puertas principales se conectaban por el «cardo máximo», constituyendo el principal eje viario de la ciudad, aún sigue siendo así.

La construcción original de La puerta de Córdoba data del siglo I d.C. Por su monumentalidad y su escasa capacidad defensiva no tenía función de fortaleza, sino que era más bien un símbolo propagandístico del Imperio romano.

En época romana su altura era mucho mayor que en la actualidad, era visible a varios kilómetros de distancia, tenía un cuerpo superior no conservado y las torres octogonales tenían al menos dos plantas. Contaba además con tres arcos, dos de los cuales eran peatonales y el tercero estaba destinado al paso de carruajes. A lo largo de los siglos fue modificada, hasta lograr el resultado que vemos en la actualidad.

El Alcázar de Carmona

Como te comentaba, adosado a la Puerta de Sevilla, aún puedes visitar el Alcázar de Carmona. Puedes subir hasta la Torre del Homenaje que conserva intactos los sillares almohadillados o a la Torre del Oro desde donde la panorámica de la ciudad de Carmona es preciosa.

Aún se conservan varios salones y el Patio de los Aljibes llamado así porque en el centro del patio hay un aljibe excavado en la roca con seis lumbreras alrededor. 

Justo enfrente de la Puerta de Sevilla, se encuentra La Iglesia de San Pedro, cuya torre campanario me recuerda muchísimo a la Giralda de Sevilla. No andaba yo muy equivocada, buscando información encontré que la construcción de la torre finalizó en 1.783 y fue coronada por el Giraldillo  y que la torre es conocida como la Giraldilla por su parecido con la Giralda de Sevilla.

Alcázar del Rey Don Pedro

En la zona más alta de Carmona se encuentra el Alcázar del Rey Don Pedro una antigua construcción de origen musulmán que Pedro I lo hizo restaurar en el S. XIII y lo hizo uno de sus palacios favoritos. Posteriormente fue embellecido por los Reyes Católicos. Justo en este lugar se encuentra el Parador de Carmona.

El Museo de la ciudad de Carmona

El Museo y Centro de Interpretación de la Ciudad de Carmona se encuentra hoy instalado en un antiguo palacio del siglo XVI: la Casa del Marqués de las Torres.

En este Museo, otro de los imprescindibles que ver en Carmona, se hace un repaso por la historia de la ciudad, desde las piedra usadas por los primeros homínidos documentados en la zona,  la llegada de comerciantes fenicios que, desde oriente y por mar, traían su cultura y sus productos, llegando a influir notablemente en el desarrollo de todo el valle del Guadalquivir. Los Tartesos, Cartagineses, Romanos, Musulmanes hasta la edad contemporánea. Un recorrido que nos lleva a entender lo que es hoy por hoy la ciudad de Carmona.

La Necrópolis de Carmona

La ciudad romana de Carmona contaba con foro, teatro, anfiteatro y termas.

En esta visita relámpago por Carmona en coche eléctrico, no visité la Necrópolis, pero otro de los lugares imprescindibles que ver en Carmona es la Necrópolis romana. Yo la he visitado en otras ocasiones y los restos arqueológicos del anfiteatro y la necrópolis romana del siglo I antes de Cristo son una auténtica joya.

Su visita es gratuita, una vez que entras en el recinto hay un sendero con paneles informativos que te van llevando hasta los lugares más interesantes.

La Necrópolis fue construida en el siglo I a.C., aunque no llegara a descubrirse hasta finales del siglo XIX. La técnica más utilizada era la incineración, que tenía lugar en quemaderos excavados en la roca y una vez enterrados se depositaba una estela con el nombre del difunto.

Dentro de la necrópolis podemos encontrar mausoleos colectivos y monumentos como la tumba de Servilia y la tumba del Elefante. Normalmente las tumbas se decoraban y es este yacimiento uno de los que más pinturas conserva.

La tumba de Servilia es la más monumental, se cree que debió pertenecer a una familia poderosa romana de la época de Augusto. Simula ser una lujosa mansión con un amplio patio porticado.

La tumba del elefante fue un santuario dedicado al culto de las divinidades orientales de Cibeles y Attis, quienes fueron muy importantes en Roma, aunque la figura del elefante fue la que mayor fascinación generó y se convirtió en el símbolo más destacado de la estructura.

Justo enfrente de la entrada a la Necrópolis se encuentran los restos del Anfiteatro. Está cerrado al público pero se puede ver desde el exterior.

Iglesias, Palacios y Conventos de Carmona

Una vez que cruzas por la Puerta de sevilla y te adentras en el casco histórico, no hay calle o plaza que no tenga interés para el viajero. Una iglesia, un convento, una casa señorial con dintel blasonado, o por qué no decirlo, un pequeño bar de tapas o restaurante donde disfrutar de la gastronomía. Tapas a medio camino entre Sevilla y Córdoba, beneficiándose de estar entre las dos ciudades.

Mi consejo es que te pierdas por las calles de Carmona, disfrutes de sus rincones, y camines sin un rumbo fijo porque seguro que te encontrarás en tu paseo con rincones de una gran belleza en su trazado.

Lugares como la Iglesia de San Bartolomé, con importantes pinturas, la Iglesia de Santiago, que otro tiempo fue mezquita, el Convento de Santa Clara, de estilo mudéjar, o el Hospital de la Caridad con su colección de doce pinturas flamencas sobre cobre…y así podría seguir… Puedes consultar todos estos lugares desde la página web de la Oficina de Turismo de Carmona.

Dónde comer en Carmona

Uno de los lugares con más tradición, y que en esta ocasión no pude visitar, es el Molino de la Romera, un antiguo molino de aceitunas de construcción árabe, del siglo XV, que hoy en día es un precioso restaurante con un mirador privilegiado sobre la extensa vega de Carmona.

Otra zona para probar la gastronomía de Carmona es en la Plaza de San Fernando, una amplia y bonita plaza donde destaca un edificio del siglo XVI decorado con azulejos de Cuenca, la Casa de la Antigua audiencia, el Convento de Madre de Dios y algunos bares y restaurantes con agradables terrazas.

Qué ver en Carmona en las afueras

El Puente Romano

A las afueras de Carmona en el camino que seguía el trazo de la Vía Augusta, que llevaba desde Gades (Cádiz) hasta Los Pirineos bordeando todo el Mediterráneo se encuentra el antiguo puente romano. Se trata de una calzada de losas de piedra, con un puente de cinco ojos y desde aquí se tienen vistas muy bonitas de la campiña y de la ciudad.

Justo al lado en el mismo lugar se encuentra la Cueva de la Batida.

La Cueva de la Batida

La zona de la cueva de La Batida es un terreno rocoso de calcarenitas, que ha sido explotado desde la época de los romanos para la extracción de materiales de construcción.

Puedes llegar en coche si te atreves a circular por una pista de tierra que en algunos tramos presenta algunas piedras o puedes llegar caminando siguiendo la ruta medioambiental de la cueva de La Batida.

Esta ruta tiene un recorrido de cinco kilómetros que comienza en la Puerta de Córdoba y finaliza en la intersección de la carretera de Lora del Río con la calle Santa Ana. La ruta recorre diversos elementos patrimoniales como la Puerta de Córdoba, los restos de la Vía Augusta, el puente romano y la ermita mudéjar de San Mateo.

Ermitas en Carmona

Un poco más alejados del casco histórico en Carmona puedes encontrar varias ermitas como la Ermita Nuestra Señora de Gracia, la Ermita de San Mateo o la Ermita de San Antón.

Dónde alojarte en Carmona con coche eléctrico

Si viajas en coche eléctrico, lo más cómodo es alojarte en un hotel con punto de recarga, en Carmona se encuentra el Cortijo Santa Clara

El Cortijo de santa Clara es un bonito cortijo típico andaluz, que ofrece cinco bungalow preciosos .Con una decoración muy agradable y jardín. Un alojamiento preocupado por el medioambiente con cultivos intensivos no contaminantes, sin fertilizantes con sistema de ahorro hídrico, junto al aprovechamiento de la energía solar y que ofrece dos puntos de recarga de vehículos eléctricos.

Puedes ver sus ofertas y hacer tu reserva desde este ENLACE

Carmona tiene una amplia oferta de alojamientos, puedes ver ofertas y hacer tu reserva desde este ENLACE

 

Este artículo pertenece a la #eRutaSevillaIII. Tercera ruta en coche eléctrico por la provincia de Sevilla, realizada con la colaboración de Diputación de Sevilla, Turismo Andaluz y la Oficina de turismo de Carmona.

Todas mis opiniones son independientes y fruto de mi experiencia personal en la localidad.

 

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