En mi cuarto día en mi ruta en coche eléctrico por Menorca, decidí alejarme un poco de las ciudades para descubrir la belleza natural y las calas más tranquilas que esconde la isla. Con mi coche eléctrico, la movilidad fue cómoda y sostenible, perfecta para recorrer este paraíso sin dejar huella.
Parque Natural de Es Grau: naturaleza protegida y paisaje mediterráneo
La primera parada fue el Parque Natural de Es Grau, un espacio protegido que incluye humedales, dunas y bosques de pino mediterráneo. Es un lugar perfecto para hacer senderismo suave y observar aves autóctonas, con el mar siempre como telón de fondo. Desde el mirador, las vistas a la isla del Aire y a la costa son impresionantes.

Si os apetece vivir una experiencia diferente, os recomiendo reservar una excursión en lancha desde Es Grau hasta la isla de Colom. En solo 20 minutos estaréis en un auténtico paraíso virgen, dentro del Parque Natural, con playas de aguas cristalinas como Els Tamarells o el arenal d’en Moro. Tenéis 4 horas para disfrutar a vuestro ritmo: bañaros, hacer snorkel o simplemente desconectar. ¡Una escapada perfecta en plena naturaleza!
El parque tiene senderos señalizados y varias zonas de aparcamiento, además de un centro de visitantes donde te pueden informar sobre la fauna y flora local. Se recomienda llevar calzado cómodo y agua.
Cala de Es Grau: un antiguo puerto marinero con encanto

Muy cerca del parque, la Cala de Es Grau no es solo una cala tranquila de aguas claras, sino que tiene una historia interesante. Allí puedes ver los huecos en las rocas que se usaban para bajar las barcas al mar, vestigios de cuando esta cala funcionaba como puerto pesquero tradicional para los pescadores locales. Hoy es un rincón ideal para desconectar y disfrutar del paisaje sin masificaciones. Aprovecha para darte un baño o pasear por el pequeño pueblo cercano. En temporada baja, el silencio y la paz son absolutos. Cuando estuve hacía tanto calor que el baño me sentó de maravilla.
Cala de Sa Mesquida: arena fina y ambiente familiar

La siguiente parada fue la Cala de Sa Mesquida, conocida por su arena fina y dorada, perfecta para familias y para disfrutar de un baño relajado. Aunque es más turística que Es Grau, conserva un encanto especial por su entorno natural y la calidad del agua. En esta playa hay servicios básicos y parking, pero en verano puede llenarse. Lo mejor es ir temprano para evitar aglomeraciones.
Cala de Alcaufar: historia, tranquilidad y gastronomía local

Situada a pocos kilómetros de Sant Lluís, la Cala de Alcaufar es un rincón pequeño y tranquilo, rodeado de roquedales y aguas cristalinas con fondo de arena y algas. Este lugar mantiene un aire auténtico y pausado, reflejo de su pasado marinero, visible en los huecos que aún hay en las rocas para bajar las barcas al mar y en el varadero tradicional que conserva junto a la orilla.
Destaca también la Torre d’Alcaufar, que vigila el litoral y añade un toque histórico al paisaje. El acceso es sencillo, con aparcamiento gratuito en las cercanías, ideal para quienes buscan desconectar en un entorno poco masificado.
Para reponer fuerzas, te recomiendo el restaurante Piccolo Mundo, donde disfruté de unos delilciosos calamares en un ambiente familiar y acogedor, perfecto para recargar energías y seguir explorando la isla.
Cala de Biniancolla: tranquilidad y aguas cristalinas

La Cala de Biniancolla fue uno de esos rincones que me sorprendieron por su calma. Me senté un buen rato simplemente a mirar el mar, con esas aguas tan claras que reflejaban las barquitas. No había casi nadie, solo el sonido del agua y el sol suave del final de la tarde. Un sitio perfecto para desconectar y dejar que el tiempo pase lento, sin hacer nada más que respirar y mirar.
Cova d’en Xoroi: naturaleza, música y magia en un acantilado

Por la tarde, la visita a la Cova d’en Xoroi es una experiencia imprescindible. Este espacio, excavado en un acantilado, combina belleza natural y ambiente cultural, pasando de ser un refugio natural a un lugar de música y fiesta. Sus vistas al mar son espectaculares, y el juego de luces al atardecer lo hace aún más especial.
Faro de Artrux: atardecer con vistas de vértigo

Para cerrar el día, el Faro de Artrux ofrece uno de los mejores miradores de Menorca. Desde sus acantilados se puede contemplar el sol esconderse lentamente tras el horizonte, pintando el cielo con tonos cálidos que te dejan sin aliento.
Terminé la ruta con esa sensación de haber descubierto una Menorca distinta, más salvaje, tranquila y auténtica. Recorrer el Parque Natural de Es Grau y perderme por las calas escondidas del norte fue un regalo para los sentidos… y hacerlo en coche eléctrico, sin prisas y en silencio, me permitió conectar aún más con el entorno. Si buscas una ruta diferente, menos masificada y muy especial, apunta este recorrido.

Este artículo forma parte de la Ruta en coche eléctrico por la Isla de Menorca, un proyecto realizado para la Fundación Fomento del Turismo de Menorca

Gracias a Peugeot y al Concesionario oficial de Peugeot en Menorca, ICEASA por la cesión del vehículo. En esta ocasión un Peugeot e-208 100 % eléctrico con unos 350 kilómetros de autonomía reales.