Visitar Minas de Riotinto y la comarca supone recorrer un paisaje único y extraordinario.

Es un viaje al pasado para rememorar la lucha de sus habitantes por arrebatar a la tierra sus más preciosos tesoros: el oro, la plata y el cobre. Una lucha por la supervivencia, un lugar donde la historia y el trabajo han dejado un paisaje impresionante, marcado en los surcos de la tierra y los surcos de la piel.

Un lugar donde la explotación de las minas durante más de 5000 años y los asentamientos de diferentes culturas a lo largo de todo este tiempo ha generado un patrimonio de gran riqueza y marcado el carácter de sus gentes.

Minas de Riotinto es una localidad del corazón de la franja pirítica del suroeste de la península. Por superficie, se encuentra entre los diez municipios más pequeños de la provincia de Huelva, pero a pesar de su escasa extensión, guarda un impresionante patrimonio industrial que la convierte en uno de los puntos más singulares de Andalucía; gracias a que ha albergado históricamente las principales minas de oro, plata y cobre del país. Pozo Alfredo, Corta Atalaya o Cerro Colorado recuerdan la dependencia histórica de sus habitantes con la mina.

Su configuración urbana tiene un carácter colonial con barrios disgregados: el Alto de la Mesa, El Valle y Bella Vista, a los que se unen otros barrios más actuales como Andrés Moreno, Los Cantos, La Naya.

Su entorno paisajístico hoy en día es muy atractivo, con paisajes lunares y edificaciones singulares, como el Parque Minero de Riotinto.

En su casco urbano se encuentran casas victorianas junto a construcciones serranas, “juntas, pero no revueltas”, como fue la historia de los ingleses y los lugareños de Riotinto, bellos jardines y espacios para paseos que mezclan un aire andaluz y colonial.

Historia de Minas de Riotinto

En 1873, las minas de Riotinto fueron vendidas por problemas económicos, de la corona española, a un consorcio internacional dirigido por ingleses creando la “Río Tinto Company Limited” que la explotó durante más de 80 años (1873-1954). Un gran aporte de capital y tecnología que hicieron de estas, las minas más importantes del mundo.

Este fue un hecho que cambió la vida para siempre de este pequeño pueblo agrícola y sus habitantes.

Años de condiciones miserables de vida, revueltas y represalias, dieron paso a momentos de bonanza económica y mejoras en la vida de sus habitantes. Vida que cambia radicalmente con el cierre total de la mina en los años 90 del sigo XX dejando a la gran mayoría de sus habitantes sin trabajo, lo que convirtió a Minas de Riotinto en un ejemplo claro de la España vaciada.

Un éxodo hacia lugares donde buscar una vida mejor, pero los habitantes de Riotinto tomarían de nuevo las riendas de su destino al adquirir los propios trabajadores la explotación de la mina. Después de años de lucha, actualmente las minas están de nuevo en proceso de actividad para la extracción de mineral.

La historia contada por sus protagonistas

 

“Hoy os voy a contar las vivencias que tengo de Riotinto, por ser la tierra donde nací, a la que me he sentido siempre muy unida, a pesar de que salí de allí cuando tenía doce años.

Me acuerdo de las fiestas del pueblo que se llaman San Roque, donde tanto disfrutábamos con los bailes con mis primos y amigos.

En aquellos tiempos había concursos de carrozas, siempre muy bonitas; concursos de parejas de niños con disfraces maravillosos. Y como no, recordar la Virgen del Rosario, donde durante la Romería que le hacían a la Virgen, tocaba la esquila y por la noche salían a tocar por las casas y era maravilloso en la madrugada oír la esquila con esos violines y cantando los que salían del coro que te ponía los pelos de punta. Aún cuando la escucho, no puedo evitar las lágrimas.”

(Ana García Pallarés)

Las celebraciones de la Virgen del Rosario tienen su día grande la noche del sábado al domingo, en la que La Esquila, después de toda la noche recorriendo las calles, a las 6.30 horas van a por la Virgen, a su Parroquia. Este ritual pertenece a la familia literario-musical de las coplas de campanilleros y de la aurora y su nombre procede de una campana (esquila) que acompaña su melodía con violines, bandurrias, laúdes y guitarras. Consiste en el cante de coplas dedicadas a la Virgen del Rosario (al despertar de la aurora) por parte de un grupo masculino que durante nueve noches que dura la Novena salen puntualmente a las 24.00 horas para recorrer las calles del pueblo anunciando con sus canciones que la Virgen del Rosario derrama su bendición sobre los vecinos, quienes, en algunos casos, abren sus puertas para ofrecer a “los esquileros” pestiños y roscos de elaboración casera, así como aguardiente. 

(Instituto andaluz del flamenco)

 

“Las minas de Riotinto, según referencia que tengo y por libros, se vendieron a los ingleses en el año 1873 por 3,500.000 de libras esterlinas, 92.796.592 al cambio en pesetas, y se llamó Riotinto Company Limited, datos que he recogido del libro” El Corazón de la tierra”.

(Ana García Pallarés)

Las minas de Riotinto, fueron vendidas por el precio de 93 millones de pesetas, menor que el valor tasado e infinitamente menor que el valor extraído de su tierra y de sus pueblos. El acuerdo incluía propiedad de suelo, subsuelo y cielo.

Un proyecto tan importante necesitaba una forma rápida y eficiente para transportar las grandes cantidades de minerales que se había proyectado extraer, se planeó la construcción de un ferrocarril desde Riotinto a Huelva.

“Este fue uno de los hechos más importantes para el desarrollo de la localidad y puso de manifiesto el gran poder económico de Riotinto, al ser construido en el tiempo récord de dos años, y que permitiría el transporte de minerales hasta el Muelle de mineral de la compañía Riotinto, en el puerto de Huelva.

Pero estos avances mineros, supusieron también una transformación social: La llegada al pueblo de mano de obra de otros puntos de España y Portugal, absorbida por la fuerte demanda de la mina. “                                                                                     

  Extracto de la revista: La comuna

 

“Antes la explotaron los romanos. Hay un cerro llamado Cerro de Salomón que es rojo, donde se sacó oro y plata, creo que ya no tienen nada. La mina fue nuevamente española en 1954, donde tomó el nombre Compañía Española de Minas de Riotinto, Unión explosivos Riotinto, Riotinto…. Y Riotinto Minera S.A.

La cuenca minera, como la llaman, constaba de varios pueblos: El Campillo, Zalamea la Real, Nerva y varias aldeas, donde la mayor parte de los obreros dependían de la Mina.

El pueblo antiguo se llamaba la Mina, ese se hundió debido a las excavaciones, (la calle Trafalgar y Mendez Nuñez). Yo recuerdo sólo donde viví “El Valle” que fue el pantano al derribarse el antiguo.

El Valle que fue el primero de arriba se llamaba “Alto de Mesa”, desde allí se veía la mina a cielo abierto, que se llamaba” Corta Atalaya”.

El pueblo se llama como el río, porque es totalmente rojo debido a los minerales y muy bonito el caudal que llevaba color tinto y desemboca en Huelva.

Los ingleses cuando se establecieron allí, hicieron un barrio exclusivamente para ellos, vallado y por supuesto no tenía acceso nadie del pueblo que no trabajase allí, como por ejemplo servidumbre, porteros o costureras etc. Ese barrio se llamaba “Bella Vista” y vivían los jefes y directivos la empresa. Tenían su propia capilla protestante, había campos de tenis, piscinas, campos de criquet, salones de baile para fiestas y un club donde se reunían.

Si un inglés se enamoraba de alguna chica del pueblo le amenazaban con enviarlo de vuelta a Inglaterra.

Las casas eran muy bonitas, con dos plantas y jardín. Estaba la casa ”Consejo”, que le decíamos la Casa Grande, donde se reunían las comisiones y directivos de la empresa. Era preciosa, recuerdo que la visité porque una tía mía era la cocinera y me quedaba maravillada de ver el salón comedor con tanto brillo y lujo para aquella época.

Se me ha olvidado comentar que en época de los ingleses en Riotinto se jugó el primer partido de futbol en España y después en Huelva, para que recordéis que el futbol se conoció y se hizo equipo en España gracias a Riotinto, ya que en España no se conocía.”

(Ana García Pallarés)

Precisamente, debido a esta influencia inglesa en Riotinto fue donde también comenzó a gestarse por primera vez en España el fútbol como deporte de competición en 1873.

Tras las duras jornadas laborales en las minas, los ingleses practicaban aquí sus juegos preferidos y con ellos también los trabajadores. En 1878 la Río Tinto Company Limited fundó el ‘Club Inglés’ en la población de Minas de Riotinto. 11 años después, en Huelva se creó otro club, el Huelva Recreation Club, del que nació y se federó el Club Recreativo de Huelva, decano del balompié patrio.

La presencia británica lo transformó todo, tanto a nivel urbanístico como tecnológico y social, la implantación del ferrocarril como herramienta básica de trabajo, la creación del hospital, el economato, y otros servicios que eran consumidos obligatoriamente por una población que llegaba con la esperanza de encontrar trabajo en las minas, era la única forma de acceder a estos servicios por lo que era el negocio perfecto.

 

“Como se puede imaginar había una diferencia abismal con el pueblo obrero que, en esa época de los ingleses, no tenían cuartos de aseos. No había agua corriente, solo la fuente “del filtro” donde se iba a por agua. Había un lugar “El Cano” con una cubeta donde se tiraban los deshechos.”

(Ana García Pallarés)

Las miserables condiciones de vida de los trabajadores, entre los que abundaban niños, y la terrible contaminación atmosférica que arruinaba cosechas, ganados, árboles y ríos y sobre todo a la población, se refleja en la película: El corazón de la tierra.

 (Dirigida por Antonio Cuadri y adaptación de la novela homónima de Juan Cobos Wilkins)

 

“Mi padre era topógrafo, era muy concienzudo abriendo las galerías. El trabajo era muy duro, en invierno la ropa era de “bayeta”, cuando llovía llevaban un “capote”, que a más de uno le salvó la vida como si fuera un paracaídas cuando caían de uno a otro escalón de la Corta. En verano dentro de las galerías podía llegar a hacer tanto calor que trabajaban desnudos.”

(Ana García Pallarés)

La bayeta es una especie de tejido de lana muy flojo y afelpado, por una parte, es una especie de franela muy grosera y muy ancha. La bayeta se fabricaba primitivamente en España, pero después de años, la imitaron los franceses llamándola en razón de su origen Espagnolette y posteriormente, se pusieron fábricas de esta tela en Flandes, Sajonia, Bohemia, Inglaterra.

(Fuente: Wikipedia)

 

“La vida para los obreros era muy dura, se morían por faltas de vitamina, se inflamaban. Recuerdo una de las huelgas, la huelga de los brazos caídos, yo bajé a la mina a llevar la comida a mi padre porque estaban encerrados.

Contaban que en una de las primeras huelgas donde estaban los obreros en la plaza, un regimiento del ejercito hizo una carga, murieron mucha gente a principios de siglo. Comenzó porque se hundió una galería y murieron muchos mineros, también morían por silicosis y enfermedades de los mineros. La pirita afectaba a la respiración.”

(Ana García Pallarés)

La primera manifestación con carácter medioambiental: El año de los tiros

El 4 de febrero de 1888 tuvo lugar la primera manifestación con carácter medioambiental de las que se tiene noticia.

Uno de los problemas más terribles de la explotación de la mina en esos momentos eran las calcinaciones de minerales al aire libre, denominadas «teleras».

Las teleras es el nombre que recibían las monstruosas pilas donde se calcinaba el mineral para la extracción del cobre que se mantenían en combustión durante seis meses y que destrozaron el verde de los campos y viciaron la salud de todos los habitantes con sus emanaciones sulfurosas. Esta técnica ya había sido prohibida en Inglaterra, pero en Riotinto se seguían utilizando.

Tres días antes de esta manifestación se había iniciado una huelga de los trabajadores, donde, entre otras cosas, reclamaban la prohibición de las “teleras” por la toxicidad de los humos que emitían y la supresión del descuento de jornal los “días de manta”. Paradójicamente los días que las teleras invadían de humo la cuenca minera de tal forma que era imposible acudir al trabajo, el jornal de ese día les era descontado.

A esta manifestación asistieron miles de personas venidas de toda la comarca, las primeras protestas contra los humos llegaron de los pequeños campesinos, que veían morir sus cosechas por los efectos del humo y de la lluvia ácida.

Siguiendo órdenes del gobernador civil de Huelva un regimiento del ejército disparó sobre los manifestantes concentrados en la plaza de la Constitución y que protestaban contra las condiciones laborales y medioambientales. Aún hoy se desconoce la cifra de muertos, más de cien muertos. Las familias de muchos de los fallecidos los enterraron clandestinamente para evitar las represalias de la Rio Tinto Company Limited.

Estos graves sucesos pasaron prácticamente desapercibidos en el resto de España gracias al poder del imperio británico y la complicidad del estado español y será recordado entre los habitantes de la comarca como el “año de los tiros”

Escritores que vivieron los hechos de cerca lo reflejaron; Concha Espina en 1920 publicó «El metal de los muertos», reflejando las reivindicaciones obreras tras la masacre. También el escritor Juan Cobos Wilkins, basó su novela «El corazón de la tierra», en lo ocurrido en 1888.

Las consecuencias ambientales derivadas de las calcinaciones al aire libre en las célebres teleras provocaron la deforestación de buena parte de la zona y la contaminación de sus ríos. Años de hambruna donde la tierra dejó de dar sus frutos. Solo se podía vivir de, por y para la mina.

 

“En la guerra civil en el 36 no había nada, al Gobernador de Huelva le dieron una medalla por conseguir víveres, pero nunca llegaron al pueblo, se perdieron por el camino. Las mujeres iban andando a Trigueros y Niebla a comprar trigo para molerlo y hacer sopa de trigo triturado. En esa época ni el clima acompañó, en la zona de Berrocal en los años cuarenta los chiquillos saltaban de piedra en piedra para cruzar el río que iba muy pobre de agua.”

(Ana García Pallarés)

Riotinto comenzó a formar parte de la España vaciada

 

“Las minas pararon un tiempo y por lo que tengo entendido la reabrieron en el año 2000 aproximadamente, pero por supuesto no con los puestos de trabajo que había antes.

 La gente joven, casi todos, se fueron a estudiar o trabajar fuera para buscarse un porvenir. El pueblo quedó prácticamente vacío, solo se quedaron los viejos.”

(Ana García Pallarés)

En 1954, las minas pasan nuevamente a manos estatales, la actividad minera de la zona fue descendiendo por varios motivos, por la bajada de los precios, la competencia de nuevos mercados o el surgimiento de nuevos materiales alternativos, hasta que comienza su declive con el cierre de la línea del cobre en 1986.

En los años 90 con la compra de la empresa por parte de los trabajadores y la reapertura de la línea del cobre, así como la instalación de nuevas industrias activó el tejido económico de la zona, deteniendo en parte la salida constante de habitantes de Riotinto en busca de un futuro más próspero.

El bajo precio de los metales no rentabilizaba la explotación y fueron pasando por distintas manos hasta su cierre en 2001.

Minas de Riotinto renace de sus cenizas

Actualmente el Proyecto Riotinto es una mina de cobre a cielo abierto trabajando a pleno rendimiento propiedad de la minera Atalaya Mining, que trabaja constantemente en la identificación de nuevos recursos para seguir alargando la vida de la explotación, que actualmente se sitúa en trece años. Ha supuesto una gran inversión industrial, incluyendo importantísimas mejoras ambientales y la creación de más de cuatrocientos empleos directos e indirectos.

Además la historia y el patrimonio industrial de Minas de Riotinto han permitido desarrollar un producto turístico que atrae cada año a miles de turistas que acuden aquí para presenciar los singulares paisajes.

El rio Tinto es un ecosistema único, sus aguas son densas por efecto de los metales, apenas tienen oxígeno y albergan una importante biodiversidad de organismos microscópicos cuya presencia ha atraído a científicos incluso de la NASA que investigan el ecosistema, debido a sus semejanzas con el planeta Marte.

El Parque Minero de Riotinto y la ruta en tren

El ferrocarril llegó con los ingleses, llegaron a instalarse más de trescientos km de vía estrecha, se contaba con más de dos mil vagones y vagonetas, más de cien locomotoras de vapor y siete eléctricas para los túneles de enlace El ferrocarril fue de vital importancia en los trabajos mineros y en el trasporte de los materiales hasta el puerto de Huelva donde se embarcaba hacia Inglaterra.

Hoy, gracias a la Fundación Río Tinto, este enclave minero se ha convertido en una interesante y completa visita para los turistas más curiosos.

Una visita donde llama poderosamente la atención el paisaje de la denominada Corta Atalaya, una vasta explotación a cielo abierto que es como una pirámide invertida: un enorme cráter que alcanza los 335 metros de profundidad y tiene más de un kilómetro de diámetro, con una bajada en espiral, donde camiones y excavadoras parecen de juguete a la vista. Se trata de una de las más grandes del mundo, actualmente no se visita, porque pertenece a la empresa que explota de nuevo la mina.

Todos estos detalles históricos y mucho más puedes descubrirlos en el instructivo Museo Minero, emplazado en el antiguo Hospital de la Compañía de Riotinto.

 

Puedes hacer una excursión guiada desde Sevilla a la Sierra de Huelva donde se incluye una visita a Minas de Riotinto. Puedes ver las condiciones y hacer tu reserva desde este ENLACE

 

El Museo Minero además de funcionar como centro de interpretación, exhibe, a lo largo de sus 1.800 metros cuadrados, piezas relacionadas con la minería y metalurgia; otras de arqueología industrial, y también muchos otros objetos relacionados con el mundo ferroviario. Pero lo que más destaca es la reproducción a escala real de una mina romana a la que se puede acceder, donde podrás imaginar cómo era estar en una mina, esclavos en la época romana y posteriormente trabajadores que realizaban un trabajo con unas duras condiciones, agachados, con humedad, a veces a 70 º de temperatura.

Pero si hay una manera interesante de descubrir estos paisajes es tomar asiento en el ferrocarril turístico-minero, un trenecito tirado por una locomotora de 1833 que te llevará con su nostálgico vaivén doce kilómetros por el ecosistema de las minas, siempre acompañado por el curso del Río Tinto.

O mejor aún todos los primeros domingos del mes puedes hacer este paseo en una antigua locomotora de vapor.

La locomotora hace una parada en la Pata del Caballo, un paraje de gran valor ecológico y característico por su vegetación mediterránea. Bosques de pinos, alcornoques, eucaliptos y encinas dan vida a un hábitat forestal que sirve de refugio a especies animales como ciervos, conejos y jabalíes.

Un hábitat recuperado, porque los procesos químicos usados en la obtención de los metales durante siglos, producían las llamadas lluvias ácidas por el azufre, y fueron forjando estos paisajes desérticos casi de otro planeta, dando lugar a este aspecto inhóspito en los aledaños a la explotación minera, transformando no solo el paisaje, sino la flora y la fauna, impidiendo cualquier actividad agrícola o ganadera en la zona.

De la presencia inglesa en la zona de Riotinto permanece el barrio de Bellavista, típico distrito victoriano, enclavado en medio de la serranía, donde se puede visitar en él una de sus casas victorianas, en su interior se ha reproducido fielmente las estancias de la época.

Este tipo de turismo viene impulsado por la valoración de los modos de vida tradicionales, una cada vez mayor conciencia ecológica y la necesidad de volver a los orígenes y el contacto con la naturaleza.

El turismo de Minas de Riotinto, ha permitido ser una herramienta de cambio social y económico que ha reestructurado su mercado laboral; comportando cambios, muy positivos y efectos notables en el conjunto de la localidad.

El turismo puede ser un importante incentivo para el desarrollo local de un gran número de zonas rurales. Este sector en auge permite dinamizar las actividades económicas tradicionales y valorizar las particularidades culturales locales, ofreciendo al mismo tiempo posibilidades de empleo a jóvenes, con lo que se logra disminuir el éxodo rural.

Quiero agradecer a Ana García Pallares (mi suegra) su importantísima colaboración para la elaboración de este artículo. Gracias Ana por esa fantástica memoria.

Y a Jose Luis Garcia por la sesión de algunas de sus maravillosas fotografías de su archivo personal para documentar este artículo.

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