La Cartuja de Santa María de las Cuevas, también conocido como el Monasterio de la Cartuja de Sevilla, se encuentra en la Isla de la Cartuja. A lo largo de su historia ha sido escenario de los momentos históricos más importantes de la ciudad.

Desde los alfareros almohades a la fábrica de loza Pickman; de ser el primer sepulcro de Cristóbal Colón a la actualidad, donde además de los preciosos restos del antiguo monasterio, se encuentra el Centro andaluz de arte contemporáneo.

El Monasterio de la Cartuja era un edificio que, antes de la Expo del 92, se encontraba abandonado. Ubicado en la Isla de la Cartuja, y situado muy cerca del centro histórico, la zona era una zona degradada que se recuperó para la Exposición Universal, fue aquí donde se ubicó la muestra y hoy en día el Monasterio es un magnífico edificio recuperado para la ciudad.

Pero el Monasterio de la Cartuja de Sevilla es un lugar muy especial debido a los cambios que sufrió su uso a lo largo de la historia.

En la época almohade (Siglo XII) ya existían hornos de alfareros para la cocción de cerámicas, tradición que continuó en el cercano barrio de Triana. Donde según los cristianos que vivían en la zona aparece una imagen de la Virgen María en una cueva y por eso se edifica el primer edificio: la Ermita Santa María de las Cuevas.

Posteriormente en el siglo XV fue fundado el Monasterio por Gonzalo de Mena con el impulso de Perafán de Ribera y posteriormente de la familia Veraguas (descendientes de Colón) y se establecen la Orden de los Cartujos, funcionando como Monasterio hasta a comienzos del siglo XIX.

En el siglo XIX tras ser desamortizado se convirtió en fábrica de loza, propiedad del comerciante inglés Charles Pickman.

Qué visitar en el Monasterio de la Cartuja de Sevilla

La larga historia del edificio hace que la visita sea muy especial. Está construido con estilos gótico y renacentista, con arcos de crucero, azulejos y trabajos en yesería.

El Centro andaluz de arte contemporáneo

Actualmente aquí se ubica el Centro Andaluz de arte contemporáneo, si te gusta el arte y especialmente el arte contemporáneo solo por esto ya merece una visita.

Los hornos de botella

Desde lejos antes de entrar ya se divisan las impresionantes chimeneas de los grandes hornos de la fábrica de loza al estilo inglés que en 1840 fue creada por el comerciante inglés Carlos Pickman.

Se levantaron diez hornos de botella que dan un aspecto muy original al conjunto monumental. Esta fábrica de preciosa loza estuvo funcionando en el monasterio hasta 1982 cuando se trasladó la fábrica a otro lugar y aún existe en la actualidad.

Pasear entre estos hornos te da idea de la importancia de esta fábrica de loza cuando se creo.

Las capillas, el primer sepulcro de Colón y las tumbas de los Perafán de ribera.

Aún se conservan algunas capillas y algunos claustros más o menos conservados, en algunos se aprecia que estaban policromados originalmente pero no se conservan las pinturas en su totalidad.

Pero no dejes de mirar hacia arriba, algunos de sus techos y cúpulas tiene trabajos de yesería preciosos.

En una de estas capillas fue la primera sepultura de Cristóbal Colón. El navegante había visitado frecuentemente el monasterio en vida y fue enterrado en 1509, junto con su hijo Diego en su iglesia, para ser trasladado a Santo Domingo en 1536.

Pero sin duda una de las capillas mejor conservada y que es una auténtica maravilla es donde se encuentran los sepulcros de Perafán de Ribera y su familia.

Esta capilla se llama la «Sala del Capítulo», es la más espectacular y está presidida por una imagen de la Virgen con el niño, y tiene una una magnífica bóveda. Los sepulcros más destacados son los de Don Pedro Enríquez y Catalina Ribera bajo unos arcos triunfales con la figura de los yacentes realizados en 1520.

Los jardines y los huertos

El Monasterio de la Cartuja de Sevilla se encuentra rodeado de amplios jardines y huertos.

Este es mi lugar preferido del Monasterio; es un pequeño oasis de paz en pleno centro (ruidoso por el tráfico)

Es muy bonito el jardín de Cristóbal Colón donde se encuentra una escultura conmemorativa y justo al lado un impresionante «Ombú», una planta herbácea similar a un árbol de origen sudamericano que está presente en Sevilla desde el siglo XVI.

En dirección al rio Guadalquivir puedes pasear por grandes extensiones de terrenos destinados a cultivos frutales, con el mirador sobre el río, norias, albercas y las capillas Santa Justa y Rufina, estilo neo-árabe y de Santa Ana de estilo neogótico, siglo XIX.

Es muy curioso el sistema de riego a través de pequeños canales y albercas.

Este jardín es uno de mis lugares preferidos de Sevilla, en él se respira la tranquilidad que vivirían los monjes cartujos cuando cultivaban su huerto entre el olor de naranjos y limoneros.

 

Sevilla es una ciudad preciosa con mucho para conocer, mi consejo es que dediques a la ciudad como mínimo tres o cuatro días, si estás pensando en hacer una escapada a Sevilla puedes consultar su oferta de alojamiento y hacer tu reserva desde este ENLACE

 

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