San Luis de los Franceses es una de las visitas que no debes perderte si quieres conocer uno de los ejemplos más importantes del barroco sevillano.
Entrar en San Luis de los Franceses es como entrar en un bonito joyero.

Curiosamente su construcción en forma de cruz griega consigue que solo al cruzar sus puertas te encuentres en el centro de una auténtica maravilla.
En su visita conocerás como los vaivenes de la historia convirtió esta iglesia en su origen de la compañía de Jesús, en seminario, convento franciscano, hospital de venerables sacerdotes, fábrica en el siglo XIX y hospicio hasta los años sesenta del siglo XX.

La iglesia permaneció cerrada, abandonada y sin culto muchos años hasta que se recuperó y actualmente se encuentra desacralizada.

Historia de San Luis de los Franceses

La Compañía de Jesús llegó a Sevilla en 1554 y construyó una iglesia, una casa profesa y un noviciado. De todas estas edificaciones únicamente se conservó la iglesia de la Anunciación.
Posteriormente en el siglo XVII, Lucía de Medina les donó unos terrenos para un nuevo edificio más grande y una nueva iglesia con la condición de que el templo se dedicara a San Luis y de que ella fuera enterrada la Capilla Mayor.
En el siglo XVIII los Jesuitas fueron expulsados de España por Carlos III, por lo tanto también el edificio, la desamortización y distintas etapas llevaron a la Iglesia a ser lo que es hoy.

San Luis de los Franceses: Una joya de arquitectura, escultura y pintura

En San Luis de los Franceses tienes un ejemplo de la perfecta combinación de la arquitectura, escultura y pintura que crean un espectacular conjunto artístico.
Ya su fachada es impactante, flanqueada por dos torres octogonales y decorada con columnas y escudos. El acceso a la iglesia principal  te introduce en un templo donde no queda espacio donde no sea interesante mirar.

Varias capillas rodean el espacio, talladas y recargadas del mejor barroco; espejos, imágenes, columnas salomónicas, reliquias y retablos te invitan a elevar tu mirada hacia la impresionante cúpula profusamente decorada con pinturas que sirvieron en su tiempo como lienzo pedagógico de la catequesis que se impartía en el original seminario.

En una sala contigua se encuentra la Capilla doméstica, que no le hace justicia su nombre, es otra verdadera joya. Se utilizaba como iglesia privada, su estructura es de una sola nave pero de gran belleza; con una rica ornamentación que incluye numerosas pinturas, medallones de yeso policromado y un espectacular retablo realizado por Duque Cornejo.

Otro de los espacios que podrás conocer en esta visita, es la Cripta. Situada bajo la nave principal, originariamente no tenia ese uso, pero durante los trabajos de restauración se han rescatado los restos óseos de numerosos cadáveres.
Hay varias empresas que realizan visitas guiadas a este templo en mi caso lo hice con Engranajes culturales, una empresa que considero que tienen bastante rigor en sus explicaciones. Añadieron un toque más especial a la visita utilizando los reflejos de espejos flexibles para admirar la belleza del lugar.
Si estás planeando tu viaje a Sevilla también puedes reservar algunas visitas y excursiones por un precio económico.

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