Porque siempre te parecerá demasiado lejos,nunca la almohada del hotel te parecerá lo suficientemente dura o blanda, añorarás la comida que acostumbras comer, pasarás frío o calor,los transportes no serán puntuales, los museos siempre te parecerán aburridos y la gente que no es como tú, antipática…

Pero si te gusta, una vez que entre en tí el gusanillo de viajar,disfrutarás de cada segundo de espera, dormirás como un lirón con sólo tener unas sábanas limpias,tendrás siempre todos los sentidos bien abiertos, intentando atrapar todas las sensaciones para paladearlas a tu regreso y no habrás vuelto a casa, cuando ya estarás «maquinando» la próxima salida…y por su puesto rodeate de buenos compañeros de viaje que no te amargue ni un ápice la experiencia, nunca sabes si podrás volver.

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