Esta ruta en coche eléctrico por la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional es un recorrido entre dehesas, encinares y pueblos de piedra donde Extremadura y Portugal se dan la mano a través del río Tajo, creando una de las reservas naturales más singulares de Europa.

Entre los ecos del río y el vuelo pausado de las aves, el Tajo Internacional guarda un equilibrio perfecto entre naturaleza y frontera. Conducir un coche eléctrico por estas tierras es adentrarse en un mosaico de dehesas, pueblos de granito y caminos que parecen suspender el tiempo.

La Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Tajo Internacional fue declarada por la UNESCO en 2016 y ocupa más de 428.000 hectáreas entre el norte de Cáceres y el centro de Portugal. Es un territorio donde la frontera se diluye entre cañones, miradores y aldeas que han sabido conservar su esencia rural. Aquí el silencio tiene sonido propio, el de las rapaces que sobrevuelan el río o el murmullo de las aguas que marcan la línea invisible entre dos países.

En este viaje en coche eléctrico por Extremadura me propuse recorrer algunos de los lugares más emblemáticos del Tajo Internacional: Zarza la Mayor y el Centro de Interpretación La Encomienda de Peñafiel, Valencia de Alcántara con su castillo en lo más alto, Alcántara y su imponente puente romano, el embalse de José María de Oriol, donde di un paseo en barco rodeada de buitres posados en las rocas de la orilla; y también Salorino, con sus murales que llenan las calles de color, Brozas y Garrovillas de Alconétar, con su impresionante plaza mayor porticada.

Una ruta desde la frontera del Tajo que combina naturaleza, historia y sostenibilidad, y que demuestra que viajar por el Tajo Internacional en coche eléctrico es mucho más que desplazarse: es dejarse llevar por el ritmo pausado del territorio, disfrutar de su autenticidad y entender por qué este rincón de Extremadura es un ejemplo de turismo sostenible y de respeto por el entorno.

Puntos de recargaMapa de la ruta en coche eléctrico por la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional

Antes de entrar en detalle en cada una de las paradas, he reunido el recorrido de esta ruta por la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional en un mapa interactivo que forma parte de un proyecto más amplio de viajes responsables por territorios UNESCO.

En el mapa se recogen los pueblos visitados, los principales puntos de interés y los puntos de recarga para coche eléctrico, con el objetivo de facilitar una planificación realista y adaptada al ritmo de este territorio fronterizo.

👉 Puedes abrir el mapa completo en Google My Maps para guardarlo o consultarlo durante el viaje.

 

Coche eléctrico Alcantara

Ruta en coche eléctrico por la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional

La ruta se despliega a lo largo del Tajo Internacional siguiendo pueblos marcados por la frontera, la vida rural y un paisaje modelado por el río. El viaje en coche eléctrico invita a recorrer este territorio con calma, aprovechando cada parada para entender la relación entre naturaleza, patrimonio y comunidad local.

Ruta desde Zarza la Mayor al Tajo Internacional

Zarza la Mayor y el legado de La Encomienda de Peñafiel

Zarza la mayor

La primera parada de esta ruta en coche eléctrico por el Tajo Internacional me llevó hasta Zarza la Mayor, uno de esos pueblos que conservan el alma de frontera. Las calles empedradas, las fachadas encaladas y el ritmo tranquilo de sus vecinos te hacen sentir que el tiempo aquí discurre a otro compás.

En el propio pueblo se encuentra el Centro de Interpretación La Encomienda de Peñafiel, ubicado en la Ermita de San Antón, un espacio restaurado con mucho mimo que hoy nos sumerge en la historia de la Orden de Alcántara.

Centro de interpretación de la encomienda_Zarza la mayor (2)

Centro de Interpretación La Encomienda de Peñafiel

Este centro está dedicado exclusivamente a explicar la organización interna de la Orden y los mecanismos de gestión de una encomienda como la de Peñafiel, que fue una de las más relevantes de la zona.

El recorrido permite entender el papel de las órdenes militares como instituciones que defendían y administraban los territorios reconquistados, así como la figura de la encomienda como unidad de producción. Los visitantes descubren cómo era la vida de los frailes de Alcántara, sus posesiones, funciones y el poder que atesoraron durante varios siglos.

Centro de la encomienda_Zarza la mayor (3)

Me pareció fascinante cómo el centro consigue conectar esa historia con el territorio actual: los caminos, los cortijos, los muros de piedra… todo tiene un sentido cuando comprendes el sistema de organización que la Orden dejó como legado. Fue una de esas visitas que te ayudan a mirar el paisaje con otros ojos, y a entender cómo la historia y la naturaleza siguen entrelazadas en este rincón de la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional.

Zarza la mayor (5)

Durante la visita guiada por Zarza la Mayor descubrí que la historia del pueblo está marcada por su posición fronteriza con Portugal y por los continuos conflictos entre ambos países. Me sorprendió saber que el pueblo llegó a arder hasta en cuatro ocasiones y que su resistencia fue tan valiente que Felipe IV le concedió el título de “la Mayor” como reconocimiento a su heroísmo.

Recorrimos el casco histórico, con edificios que cuentan siglos de historia: la Casa de la Encomienda, la iglesia de San Andrés Apóstol, las antiguas ermitas y la Fuente Conceja, una joya medieval declarada Bien de Interés Cultural.

Fuente la conceja_Zarza la mayor (4)

Aunque no llegué a visitar el Castillo de Peñafiel, las vistas desde el cercano pueblo portugués de Salvaterra do Extremo al atardecer cuentan que son impresionantes, con la fortaleza recortándose sobre la gran roca que domina el desfiladero del Erjas.

Puntos de recarga

En Zarza la Mayor tienes dos puntos de recarga donde dejé mi coche mientras hacía esta visita. Me sorprendió gratamente como se está apostando por la movilidad eléctrica en espacios naturales de Extremadura

icono restaurantePara comer en Zarza la Mayor  tienes un restaurante a la entrada: Complejo Valle Grande donde tienes un menú con platos más elaborados pero con productos locales o en la misma plaza de la iglesia se encuentra El Mesón Moreno que tiene un «Solete» de la Guía Repsol, platos combinados y con mucho éxito sus hamburguesas.

 

Con el coche cargado y la sensación de haber conectado con la esencia del territorio, puse rumbo a la siguiente parada de esta ruta por el Tajo Internacional, hacia Valencia de Alcántara, donde el pasado medieval y el paisaje granítico se dan la mano.

Valencia de Alcántara, la villa que custodia siglos de historia en la frontera luso-extremeña

Valencia de alcántara (2)_va de la Biosfera del Tajo internacional en coche eléctrico

En Valencia de Alcántara hay lugares que te transportan al pasado con solo cruzar una puerta, y el castillo es, sin duda, uno de ellos. Una fortaleza que fue disputada durante siglos por España y Portugal y que aún conserva esa energía de frontera, de historia compartida.

Mientras recorría su muralla, comprendí por qué este lugar fue tan codiciado. Las vistas sobre la villa y el paisaje que se abre hasta Portugal son impresionantes, especialmente al atardecer, cuando las piedras parecen dorarse con la luz. Me llamó la atención su trazado irregular, como si el castillo se hubiera ido adaptando a los tiempos y al crecimiento del pueblo, resistiendo guerras, incendios y reconstrucciones.

No sabía que este castillo había sido portugués en varias ocasiones, ni que tuvo un origen musulmán antes de pasar a manos de la Orden de Alcántara en el siglo XIII, bajo el mandato de Alfonso IX. Con los siglos fue transformándose, y aunque las restauraciones de los siglos XVI y XVIII borraron algunos vestigios medievales, hoy sigue siendo una joya que merece la pena recorrer con calma. En su interior se conservan restos de la iglesia de Rocamador, el aljibe y la Torre del Homenaje, que originalmente se encontraba fuera del recinto.

Castillo de Valencia de alcántara (1)

Y si te gusta descubrir el alma de los lugares, no puedes perderte el Centro de Identidad de los Primeros Pobladores, dentro del propio castillo. Entenderás por qué Valencia de Alcántara es considerada el epicentro del megalitismo europeo: el centro combina audiovisuales, réplicas y experiencias interactivas que te ayudan a imaginar cómo era la vida en esta zona hace miles de años.

Curiosamente, aquí también tuvo lugar un episodio clave de la historia: la Boda Regia entre la Infanta Isabel y el rey Manuel I de Portugal, “El Afortunado”. Aquel enlace selló alianzas, pero también fue una de las causas que llevó a la expulsión de los judíos de Portugal. Un hecho que demuestra, una vez más, cómo en esta frontera nada es casual y todo está entrelazado.

A pocos kilómetros del centro de Valencia de Alcántara se esconde uno de los conjuntos megalíticos más importantes de Europa. Más de cuarenta dólmenes se reparten por el paisaje, como si fueran guardianes silenciosos de una historia que comenzó hace más de cinco mil años.

Este lugar está declarado Bien de Interés Cultural: caminar entre estos monumentos funerarios, algunos perfectamente conservados, es una experiencia que conecta con algo muy antiguo. Las rutas que los recorren —como las de La Zafra, Tapada del Anta, Mellizo, Data I y II o Cajirón I y II— permiten descubrirlos a pie o en bici, entre dehesas, encinas y muros de piedra seca que parecen no haber cambiado en siglos.

Especialmente interesante es la Ruta de Aceña de la Borrega, que atraviesa el Monumento Natural del Paraje de la Data. Allí los dólmenes se integran en el paisaje de una forma tan natural que cuesta imaginar que llevan milenios ahí. Cada piedra tiene su historia y, si te detienes un momento, casi puedes imaginar las ceremonias que un día se celebraron bajo esas losas inmensas.

Cápsula responsable
Visitar los dólmenes de Valencia de Alcántara es adentrarse en una página viva de la historia. Por eso, conviene hacerlo con respeto: sin subirse a las piedras, sin dejar rastro y siguiendo los senderos señalizados. Muchos de estos monumentos han sobrevivido miles de años, y conservarlos depende también de cómo los miramos hoy.

Puntos de recarga

En Valencia de Alcántara dispones de punto de recarga en la Gasolinera de Repsol y junto a la plaza de toros.

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Si decides pasar unos días en la zona  tienes muy buena oferta de alojamientos en Valencia de Alcántara. 

 

Salorino: Un museo al aire libre en pleno corazón del Tajo Internacional

Salorino (1)

Al llegar a Salorino descubrí un pueblo que ha sabido reinventarse sin perder su esencia rural: cada fachada blanca se ha convertido en un lienzo gigante que cuenta historias de arte, naturaleza y comunidad.

En este rincón de la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional, el arte urbano ya no es un añadido, sino parte del paisaje.
Los murales que llenan las calles no son meramente decorativos: están cargados de significado. Algunos reflejan la flora y fauna del entorno, otros retratan personajes locales o escenifican momentos de la vida del pueblo. Y lo mejor: el proyecto nació gracias a la iniciativa conjunta de artistas y vecinos, lo que lo convierte en algo auténtico, vivo.
Entre las obras destaca la de Lula Goce, una artista de renombre cuya creación en Salorino mezcla realismo y fantasía para hablar de la conexión entre el ser humano y la naturaleza. A su lado, otros murales más modestos, pero igual de potentes, completan ese museo al aire libre que invita a pasear sin prisa.
Y como todo buen viaje responsable, aquí el arte no desplaza la naturaleza: más bien, la incorpora.

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Salorino demuestra que un pueblo pequeño puede contar una gran historia, donde el entorno se respeta, se recorre y se contempla.

Brozas, parada imprescindible en el corazón del Tajo Internacional

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Pensaba que en Broza iba a encontrar un pueblo pequeño y tranquilo pero al llegar a Brozas me encontré con una villa que rezuma historia en cada rincón.

Situada en las tierras de Alcántara, es un lugar que conocí gracias a esta ruta en coche eléctrico por el Tajo Internacional y que me sorprendió por su riqueza. Su nombramiento como Conjunto Histórico-Artístico me pareció totalmente merecido.

Paseando por sus calles, descubrí que sus orígenes inmediatos arrancan en la reconquista leonesa del siglo XIII, cuando pasó a depender de la Orden de Alcántara.

Uno de los hechos que más me impactó: el proceso de emancipación de sus vecinos en 1537, cuando obtuvieron el villazgo de manos de Carlos I de España mediante el pago de 7.500 ducados de oro.

En cuanto a patrimonio, Brozas no decepciona.

Paseando descubrí el castillo-palacio de la Encomienda Mayor, una fortaleza que mezcla restos del siglo XIV con remodelaciones posteriores de los siglos XVI y XVIII; las portadas góticas, la Torre del Homenaje y los escudos grandiosos son testigos de su pasado bélico y señorial. Qué pena que al ser privado no se pueda visitar.

En mi paseo sí entré en la Iglesia de Santa María la Mayor de Brozas, construida sobre templos anteriores y armada entre el gótico tardío y el Renacimiento.

Pero su patrimonio artístico no termina aquí, ermitas dedicadas a Santa Bárbara y San Antón, los conventos de las Comendadoras y de la Encarnación; el antiguo Hospital de Santiago, la Casa del Brocense, e imponentes casas solariegas como las de los Ortiz, de los Flores, del Brocense, de los Arces…

Fuera del casco urbano la Charca de Brozas. A apenas 500 metros del pueblo, esta charca creada en el siglo XV para el paso del ganado trashumante se ha convertido en un refugio para la naturaleza. Allí el silencio, los vuelos de espátulas y el reflejo de las nubes en el agua me recordaron que viajar despacio también significa encontrarse con lo esencial.

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En Brozas tienes el Hotel restaurante sostenible La laguna, un cómodo hotel de 3 estrellas, con restaurante y bar, donde disfrutar de la gastronomía local.

 

Alcántara, donde el tiempo se detiene entre piedra y río

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En Alcántara decidí unirme a una visita guiada para conocer mejor la historia de este pueblo fronterizo que tantas veces había oído nombrar. Desde el primer paso por su casco histórico entendí por qué está considerado uno de los conjuntos monumentales más importantes de Extremadura. Las calles empedradas, los arcos de medio punto y las fachadas de granito te van contando, casi sin palabras, los siglos de historia que han pasado por aquí.

La visita comenzó en la Plaza de España, el corazón del pueblo. Rodeada de casonas señoriales y soportales, es de esas plazas que invitan a sentarte un rato y observar el ir y venir tranquilo de sus vecinos. Desde allí nos dirigimos al Conventual de San Benito, sede de la Orden de Alcántara, una joya del Renacimiento extremeño. El guía nos explicó que en su interior se celebran hoy las representaciones del Festival de Teatro Clásico, y me pareció precioso pensar cómo un lugar con tanta historia se sigue llenando de vida y cultura.

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Continuamos por la iglesia de Santa María de Almocóvar, con su mezcla de estilos románico y gótico, donde aún se respira ese aire medieval que tanto caracteriza al pueblo. Al cruzar sus puertas sentí ese silencio que solo se encuentra en los templos antiguos, y me llamó la atención el escudo de la Orden grabado en piedra, testigo de su poder en la región.

El recorrido siguió por las calles estrechas del barrio antiguo, con casas encaladas, dinteles labrados y rincones que parecían detenidos en otro tiempo. Desde uno de los miradores, el guía nos señaló a lo lejos el Puente de Alcántara, esa maravilla romana que cruza el Tajo desde hace casi dos mil años. Lo habíamos dejado para el final, y no me extraña: es imposible no emocionarse al contemplarlo.

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Al acercarnos, la imagen impresiona. Su silueta de granito se alza sobre el río con una elegancia que desafía los siglos. El guía nos contó que fue construido en tiempos del emperador Trajano, y que su inscripción original sigue recordando al viajero que se hizo “para durar por los siglos del mundo”. Y doy fe de que así parece.

Mientras el sol caía sobre el valle y el reflejo dorado del puente teñía el Tajo, pensé que Alcántara no solo es historia y piedra: es un símbolo del encuentro entre culturas y del respeto por lo que perdura.

Cápsula responsable
En Alcántara, el silencio y la belleza del entorno te invitan a caminar despacio. Aparca el coche eléctrico en las afueras y recorre el casco histórico a pie; deja que el sonido de tus pasos te cuente su historia.

icono barcoUna excursión para no perderse:

Muy cerca de Alcántara, en el embalse de José María de Oriol, hice un paseo en barco por el Tajo con el Barco del Tajo, una de esas experiencias que te reconcilian con la calma.

Navegar por sus aguas tranquilas, rodeada de enormes rocas graníticas y del vuelo constante de los buitres, fue una forma distinta de mirar este entorno. El silencio, la brisa y el rumor del agua me hicieron entender por qué este rincón forma parte de una Reserva de la Biosfera: aquí todo invita a parar y escuchar.

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Garrovillas de Alconétar, una joya escondida entre historia y sosiego

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La ruta me llevó hasta Garrovillas de Alconétar, un pequeño pueblo que, aunque no siempre figura en los itinerarios más conocidos, guarda uno de los tesoros más sorprendentes de Extremadura: su Plaza Mayor.

Al llegar, lo primero que te sorprende es el silencio, solo de vez en cuando un vehículo cruza la plaza.

Es una plaza porticada inmensa, irregular y preciosa, declarada Monumento Histórico-Artístico, y dicen que es una de las más singulares de España. No cuesta imaginarla hace siglos, llena de vida, con el mercado en marcha y los vecinos intercambiando productos bajo sus soportales de piedra y madera.

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Busqué información y supe que aquí se conservan más de treinta arcos de medio punto y dinteles de granito, algunos con inscripciones antiguas. Cada casa parece contar su propia historia desde hace quinientos años.

Otro lugar imperdible es el antiguo Puente de Alconétar, hoy casi sumergido bajo las aguas del embalse de Alcántara, pero del que se conservaron algunos restos trasladados piedra a piedra para evitar su pérdida. Un puente romano del siglo I que recordaba al de Alcántara, y que demuestra la importancia que tuvo esta zona como punto de paso y de encuentro de civilizaciones.

También se encuentra sumergido bajo las aguas del embalse de Alcántara desde 1969 el Castillo de Floripes. Su construcción es gótica, aunque procede de una probable turris del Turmulus romano, luego reconstruida por árabes y cristianos. Sirvió de localización de leyendas cantadas en romances y referidas indirectamente por Cervantes en dos pasajes del Quijote.

Antes de marcharme, me senté de nuevo en la plaza, a tomar algo en una terraza y a ver cómo la luz dorada del atardecer iba tiñendo los soportales. Es uno de esos lugares donde el tiempo parece ir más despacio, donde entiendes el encanto de los sencillo.

Cápsula Responsable

Cápsula responsable
Si visitas Garrovillas de Alconétar, dedica tiempo a recorrer su plaza con calma. Compra en los pequeños comercios, prueba sus dulces caseros y, si puedes, quédate a dormir: cuando cae la noche y se encienden las farolas bajo los soportales, la plaza tiene una magia que merece vivirse sin prisas.

Puntos de recarga

🔌 Puntos de recarga en la ruta por el Tajo Internacional

Recorrer la Reserva de la Biosfera del Tajo Internacional en coche eléctrico es posible si se planifica el viaje con antelación y sin prisas. A lo largo de la ruta existen puntos de recarga en municipios clave, que permiten moverse con tranquilidad por este territorio rural y fronterizo.

📍 Zarza la Mayor

Zarza la Mayor cuenta con punto de recarga de uso público, situado en el núcleo urbano, ideal para recargar mientras paseas por el pueblo o haces una parada para comer.

📍 Valencia de Alcántara

Municipio estratégico dentro de la ruta. Dispone de punto de recarga público, muy práctico para combinar con la visita al casco histórico y al entorno natural de los dólmenes.

📍 Alcántara

En Alcántara encontrarás punto de recarga, una parada casi obligatoria para visitar el puente romano y recorrer el pueblo con calma.

📍 Salorino

Salorino cuenta con punto de recarga municipal, útil como apoyo en la parte central de la ruta y para recorrer el entorno rural del Tajo Internacional.

📍 Brozas

En Brozas hay punto de recarga público, bien situado para una parada tranquila mientras descubres su patrimonio histórico.

📍 Garrovillas de Alconétar

Garrovillas dispone de punto de recarga, ideal para cerrar o iniciar la ruta mientras disfrutas de su impresionante plaza porticada.

 

⚡ Consejo práctico

Antes de iniciar la ruta, conviene comprobar el estado actualizado de los puntos de recarga en las Apps, especialmente en entornos rurales.

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Este artículo forma parte de una ruta creada para el Programa de sensibilización de la población local y residentes en materia de turismo y sostenibilidad para los Territorios UNESCO, enmarcado en el Plan de Sostenibilidad Turística Grand Tour de los Territorios UNESCO, financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia – Unión Europea NextGenerationEU. A través de estos viajes, ponemos en valor el patrimonio, la vida local y la movilidad sostenible.

                            👉 Territorios UNESCO en coche eléctrico: rutas por la provincia de Cáceres

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Gracias a Peugeot y al Concesionario oficial de Peugeot en Sevilla, por la cesión del vehículo. En esta ocasión un Peugeot e-208 100 % eléctrico con unos 350 kilómetros de autonomía reales.