Si te gusta perderte por pueblos con encanto, disfrutar de la historia sin prisas y descubrir joyas arquitectónicas que parecen sacadas de un cuento, apunta bien este nombre: Olite, Navarra.
Esta villa medieval situada en la Zona Media y en plena ruta del Camino de Santiago es uno de esos destinos que sorprenden por su autenticidad y su imponente legado histórico.
Un paseo por Olite, la villa del rey Carlos III

Recorrer las calles empedradas de Olite es como abrir una puerta al pasado. Balcones de forja, escudos nobiliarios tallados en piedra, plazas tranquilas como la Plaza Carlos III el Noble (donde siempre hay vida), y un ritmo pausado que invita a saborear cada rincón.
Y en medio de esta atmósfera medieval se alza su gran joya: el Castillo de Olite, oficialmente conocido como Palacio Real de Olite, una fortaleza-palacio que fue considerada en su época como uno de los castillos más lujosos de Europa. No es casualidad que lo llamaran “el Versalles navarro”.
El Palacio Real de Olite: el sueño gótico de un rey

El Palacio Real de Olite fue la residencia favorita de los Reyes de Navarra, especialmente de Carlos III el Noble, quien en 1402 decidió ampliar el antiguo castillo (lo que hoy es el Parador de Turismo) para construir un nuevo palacio que reflejara el esplendor de su reinado. Lo hizo junto a su esposa Leonor de Trastámara, y no escatimaron en detalles: torres, jardines colgantes, salas decoradas con mármoles y frescos, e incluso un zoológico con animales exóticos.
Sí, has leído bien. Carlos III mandó construir un zoológico real en el castillo de Olite con animales tan sorprendentes como jirafas, leones o camellos. ¡Imagina la cara de los habitantes del pueblo al ver aquello! Esto lo convirtió en uno de los monumentos góticos civiles más importantes de Europa y hoy sigue impresionando por su belleza y originalidad.
Si quieres conocer Olite a fondo, te recomiendo esta visita guiada con entrada al castillo. Yo la hice y es una forma ideal de descubrir su historia y rincones con encanto.
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Lo que puedes ver durante la visita
La parte visitable corresponde al llamado Palacio Nuevo, y la experiencia merece la pena de principio a fin. Las torres almenadas, que puedes subir para disfrutar de unas vistas espectaculares del pueblo y los viñedos que lo rodean; el Salón de los Reyes, con su imponente bóveda; los jardines colgantes, donde el tiempo parece detenerse… Y esa sensación constante de estar dentro de una película medieval.
¿Sabías que el rey Carlos III nació en Francia? De ahí que el estilo arquitectónico del castillo tenga tanta influencia francesa. Quería que su palacio fuera el más refinado de Europa, así que trajo artesanos de diferentes lugares para decorarlo hasta el más mínimo detalle.

Dormir como un rey: el Parador de Olite
El antiguo Palacio Viejo, que fue el núcleo original fortificado, está hoy reconvertido en Parador de Turismo. Si te apetece vivir una experiencia completa, puedes dormir dentro del recinto amurallado y sentirte como un rey o reina por una noche (con desayuno entre muros históricos incluido).

Iglesias con historia: Santa María la Real y San Pedro

Además del castillo, Olite tiene otros rincones que merecen una visita. Justo al lado del Palacio se encuentra la Iglesia de Santa María la Real, una joya gótica que destaca por su espectacular portada esculpida. Fue la capilla real de los monarcas navarros y hoy sigue siendo uno de los símbolos más queridos del pueblo.
Y no te olvides de la Iglesia de San Pedro, menos conocida pero igual de interesante, con su claustro tranquilo y su torre barroca octogonal, que domina el perfil de la villa.

Olite, vino y festivales
Si te estás preguntando cuándo visitar Olite, aquí van un par de sugerencias: en verano se celebra el Festival de Teatro Clásico, que convierte el palacio y sus plazas en escenarios al aire libre.
También es buena época durante la Fiesta de la Vendimia, ya que Olite está rodeado de viñedos y es una de las zonas más importantes de la Denominación de Origen Navarra. Puedes aprovechar para hacer una cata en alguna de sus bodegas locales.
Un destino ideal para una escapada sostenible
Visitar Olite es una experiencia ideal si te apasionan la historia, el vino y los pueblos con alma. Y si haces una ruta por Navarra en coche eléctrico, ¡mejor aún! Hay puntos de recarga cercanos y el pueblo se recorre perfectamente a pie, con calma y sin prisa.
Olite, Navarra, y su majestuoso castillo, te esperan con las puertas abiertas para que vivas una escapada mágica, cargada de historia, curiosidades y belleza. Eso sí, aviso: cuesta irse de allí sin mirar atrás.

Este artículo forma parte de la Ruta: Descubriendo la Navarra más auténtica en coche eléctrico, un proyecto realizado por la Asociación Mi ruta Responsable

Gracias a Peugeot y al Concesionario oficial de Peugeot en Tudela, Automóviles Marco por la cesión del vehículo. En esta ocasión un Peugeot e-208 100 % eléctrico con unos 350 kilómetros de autonomía reales.
¡Muchas gracias por esta recomendación!
¡Me da muchas ganas de visitar Olite!
Saludos
Buenos días Juan, me alegro que te haya gustado, sin duda es uno de los lugares más interesantes que visitar en Navarra. Pronto publicaré más lugares de esta comunidad, que espero que te gusten y te inspiren para un próximo viaje.
Gracias por leer «Mi ruta», un saludo
Mar Villalba