Padre nuestro:

“Ampara a tus humildes y obedientes servidores turistas

condenados a viajar por esta tierra tomando fotos,

mandando tarjetas postales y comprando recuerdos.

Te rogamos señor, evites que el avión sea secuestrado

o que se nos extravíen las maletas

y permite que pase inadvertido el exceso de equipaje.

Ilumínanos para escoger con tino, el hotel nuestro de cada día

condúcenos a restaurantes buenos y baratos,

donde incluyan el vino en el precio de la comida.

Concédenos la sabiduría de dar la propina correcta

en una moneda cuyo valor desconocemos

haz que los nativos nos quieran por lo que somos.

Danos fortaleza para visitar los museos,catedrales y palacios.
y si por casualidad pasamos por alto algún monumento histórico

a fin de echar una siesta después del almuerzo,perdónanos,señor, porque la carne es débil.

Dios todopoderoso,protege a nuestras esposas,de las “gangas”,que ni necesitan, ni pueden pagarse,y no las dejes caer en la tentación pues no saben lo que hacen.

Padre omnipotente, no permitas que nuestros maridos se fijen en las extranjeras y las comparen con nosotras, sálvalos de hacer el ridículo en los cabarets. y sobre todo,no les perdones sus ofensas,pues ellos si saben lo que hacen.

Y cuando haya terminado el viaje,dispénsanos la merced de encontrarnos amigos sufridos,dispuestos a ver nuestra películas y a escuchar nuestros relatos,

de modo que nuestra vida de turista no haya sido en vano.”

AMEN

(Art Buchwald,en el “Times” de los Angeles)

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