Uno de los momentos más especiales de mi ruta por Navarra en coche eléctrico fue vivir en primera persona la Fiesta de la Almadía, una celebración única que tiene lugar cada año en Burgui, una pequeña localidad del valle de Roncal, al norte de la comunidad Navarra. Esta fiesta rinde homenaje a un antiguo oficio ya desaparecido, el de los almadieros, aquellos hombres que guiaban los troncos de madera río abajo sobre almadías (balsas construidas con los propios troncos), desafiando la fuerza del agua y los peligros del camino.
La Fiesta de la Almadía en Burgui: tradición viva a orillas del río Esca
Un oficio con historia que vuelve a la vida cada primavera
Durante siglos, el transporte de madera por los ríos fue vital para la economía de las zonas de montaña. En los bosques del Pirineo navarro, los leñadores talaban los árboles y los bajaban al valle flotando por los ríos en grandes almadías. Esta tarea no solo era dura y peligrosa, sino que exigía un conocimiento profundo del río, de los troncos y del trabajo en equipo. Con la llegada del transporte por carretera y las nuevas tecnologías, esta práctica dejó de utilizarse a mediados del siglo XX.
Pero Burgui se propuso mantener viva su memoria.

¿Cuándo se celebra la fiesta de la Almadía?
Desde 1992, cada último sábado de abril, el pueblo celebra con orgullo la Fiesta de la Almadía, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, en la que se revive este oficio y se rinde homenaje a quienes lo ejercieron. Es una cita imprescindible si te interesa el turismo cultural y el patrimonio inmaterial de Navarra.
Construcción de las almadías y preparación para el descenso

Antes de comenzar la fiesta, se puede ver cómo se construyen las almadías, balsas artesanales formadas por troncos de madera unidos entre sí con cuerdas y técnicas tradicionales. Estas balsas, resistentes pero frágiles a la vez, son el corazón de la fiesta.
Su construcción requiere habilidad y conocimiento, ya que deben ser lo suficientemente sólidas para navegar por el río Esca, pero lo bastante flexibles para esquivar las rocas y corrientes.
Para conducirlas, los almadieros utilizan un perchete o palo largo con el que se impulsan y maniobran las almadías por el río. Con una destreza admirable, empujan y guían la balsa sorteando las piedras y las rápidas, manteniendo el equilibrio sobre los troncos. Es una danza entre el hombre, la madera y el agua que impresiona a quien la ve.
El día comienza con fuego, tradición… y un buen desayuno

Antes de que comiencen los actos más conocidos, los almadieros se reúnen al amanecer a la entrada del pueblo para compartir un desayuno tradicional al calor del fuego. Aunque no es abierto al público, es muy recomendable comenzar allí la jornada, ya que puedes observar cómo preparan las almadías, ultiman detalles y organizan el “viaje” por el río.
El ambiente es muy auténtico, y se respira camaradería, tradición y nerviosismo ante lo que está por venir.

El descenso por el río Esca

Poco después, los protagonistas se colocan sus ropas tradicionales: pantalón oscuro, pieles para protegerse del frio, camisa blanca, chaleco o blusa de rayas, pañuelo al cuello, abarcas o alpargatas y, en muchos casos, la clásica boina.
Las almadías, construidas artesanalmente, se lanzan al río Esca para recorrer el tramo que atraviesa el pueblo de Burgui. Verlas avanzar, esquivando rocas, mientras los almadieros —hombres y mujeres— las controlan con largas pértigas, es todo un espectáculo.

Sí, has leído bien: hoy también hay mujeres almadieras. Aunque en el pasado su papel quedaba más en la sombra, actualmente las mujeres forman parte activa del descenso, demostrando su destreza sobre los troncos. Su presencia representa una evolución natural de la tradición, adaptada a los nuevos tiempos, sin perder su esencia ni su autenticidad.

Final de fiesta con campanas, música y sabor navarro

Cuando las almadías llegan al puente de Burgui, una antigua campana anuncia su llegada. La emoción se mezcla con los aplausos del público, muchos de ellos también vestidos con trajes tradicionales.

La fiesta continúa con música popular, bailes, jotas y la posibilidad de degustar productos típicos de la zona: chistorra, pan de pueblo, queso roncalés y vino o sidra para brindar por la tradición. Todo el entorno, con las montañas de fondo y el río como protagonista, acompaña la celebración.
Burgui, un pueblo que apuesta por la memoria

La fiesta no es un evento aislado: en Burgui puedes visitar también el Museo de la Almadía y el Sendero de la Memoria, un recorrido señalizado con paneles que explican la historia local, el trabajo de los almadieros y otras tradiciones del valle.
Es una forma perfecta de completar la experiencia y entender por qué conservar la memoria de los oficios tradicionales es tan importante para la identidad de los pueblos.

Este artículo forma parte de la Ruta: Descubriendo la Navarra más auténtica en coche eléctrico, un proyecto realizado por la Asociación Mi ruta Responsable

Gracias a Peugeot y al Concesionario oficial de Peugeot en Tudela, Automóviles Marco por la cesión del vehículo. En esta ocasión un Peugeot e-208 100 % eléctrico con unos 350 kilómetros de autonomía reales.
¡Gracias por la información!
¡Que linda fiesta!
Gracias por tus palabras, son muchas las tradiciones que se conservan y a mi personalmente me gusta mucho conocerlas. Me alegra que te gustara el artículo, un saludo
Mar Villalba