Corfú fue la puerta de entrada a nuestro viaje por Grecia y, desde el primer momento, supimos que era un lugar muy diferente a lo que imaginábamos. Antes de viajar pensábamos encontrar la clásica imagen de las islas griegas, con casas blancas y cúpulas azules. Sin embargo, bastaron unas horas para descubrir una isla con una personalidad propia, marcada por siglos de influencia veneciana, francesa y británica.

Si estás buscando qué ver en Corfú en 2 días, en esta guía compartimos la ruta que seguimos para descubrir algunos de los lugares que más nos sorprendieron de la isla, junto con consejos prácticos para organizar el viaje.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, su capital conserva uno de los cascos históricos más elegantes de Grecia. Pero Corfú es mucho más que Kérkira. A lo largo de sus carreteras aparecen playas de aguas cristalinas, pequeños pueblos pesqueros, monasterios construidos sobre acantilados y algunos de los mejores atardeceres del mar Jónico.

Durante dos días recorrimos la isla en coche, alternando paseos por su capital con una ruta por la costa oeste y el norte de Corfú. En este artículo compartimos el itinerario que seguimos, los lugares que visitamos, dónde comimos, dónde nos alojamos y todos los consejos que creemos que pueden ayudarte a preparar tu viaje.

💡 Si estás organizando una ruta más amplia por Grecia, en este otro artículo puedes consultar nuestro itinerario completo de 11 días por Corfú, Meteora, Skópelos, Alónissos y Atenas.

Cómo recorrer Corfú

Ruta en coche por Corfú

Después de visitar la isla, no tenemos ninguna duda: la mejor forma de conocer Corfú es en coche.

Aunque existen autobuses que comunican la capital con algunas localidades, muchos de los lugares más interesantes se encuentran alejados entre sí y el transporte público obliga a invertir bastante tiempo en desplazamientos y transbordos.

Nosotras recogimos el coche nada más aterrizar en el aeropuerto y fue una de las mejores decisiones del viaje. Nos permitió parar en miradores, acercarnos a playas poco concurridas y modificar el itinerario sobre la marcha siempre que nos apetecía detenernos en algún rincón que nos llamaba la atención.

Conducir por Corfú nos resultó sencillo. Las carreteras principales están en buen estado, aunque en algunos tramos del interior son estrechas y con bastantes curvas. Eso sí, los trayectos son cortos y conducir forma parte de la experiencia de descubrir la isla.

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Nuestra ruta por Corfú en 2 días

 

Día 1. Monasterios, molinos de viento y el encanto de Kérkira

Nuestro primer contacto con Corfú comenzó nada más salir del aeropuerto. Antes de dirigirnos al hotel decidimos aprovechar la tarde para conocer algunos de los lugares más emblemáticos de los alrededores de la capital.

Monasterio de Panagia Vlacherna

Monasterio de Panagia Vlacherna en Corfú

Si existe una imagen que identifica a Corfú, probablemente sea esta.

El pequeño monasterio de Panagia Vlacherna se levanta sobre un islote unido a tierra por una estrecha pasarela y forma una de las postales más famosas de Grecia. Construido en el siglo XVII, destaca por la sencillez de su arquitectura blanca y por el entorno privilegiado en el que se encuentra.

Pero lo que hace realmente especial este lugar es el paisaje que lo rodea. Frente al monasterio aparece la pequeña isla de Pontikonisi —conocida como la Isla del Ratón— mientras, a escasos metros, los aviones despegan y aterrizan sobre la pista del aeropuerto internacional de Corfú.

Durante un buen rato nos quedamos contemplando esa curiosa combinación entre naturaleza, patrimonio y aviación que convierte este rincón en uno de los lugares más fotografiados de la isla.

La visita es gratuita y dispone de un aparcamiento situado a pocos metros del monasterio, por lo que resulta muy cómoda incluso en temporada alta. Si puedes elegir, merece la pena acercarse a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la luz realza aún más el paisaje y convierte este rincón en uno de los mejores lugares de Corfú para hacer fotografías.

Anemomylos Windmill, un paseo junto al mar

Anemomylos Windmill_Molino antiguo en Corfú

Apenas a unos minutos del monasterio se encuentra Anemomylos Windmill, uno de los antiguos molinos de viento que durante siglos formaron parte del paisaje de Corfú. Aunque hoy ya no desempeña su función original, se ha convertido en uno de los lugares más agradables para pasear junto al mar.

El molino se encuentra en el extremo del paseo marítimo de Garitsa Bay, una zona muy frecuentada tanto por los habitantes de la isla como por quienes buscan alejarse durante un rato del ambiente más animado del casco histórico. Desde aquí se obtienen unas bonitas vistas de la bahía, del mar Jónico y de la silueta de Kérkira al fondo.

Nos pareció una parada perfecta para empezar a descubrir la isla con calma. No es uno de esos lugares que aparecen siempre en las listas de imprescindibles, pero precisamente esa tranquilidad fue parte de su encanto. Pasear por este entorno, viendo a la gente correr, montar en bicicleta o simplemente sentarse frente al mar, nos permitió empezar a conectar con el ritmo pausado de Corfú.

Kérkira, una ciudad donde Oriente y Occidente se dan la mano

Torre de iglesia ne Kérkira_capital de Corfú

Después de recorrer los alrededores de la capital, llegó el momento de adentrarnos en Kérkira, el nombre con el que los griegos conocen a la ciudad de Corfú.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007, su casco histórico es uno de los mejor conservados del Mediterráneo y un magnífico ejemplo de cómo distintas culturas han ido dejando su huella a lo largo de los siglos. Venecianos, franceses y británicos gobernaron la isla en diferentes épocas, y ese legado sigue muy presente en su arquitectura, en sus plazas y en la forma de vivir la ciudad.

Nada más comenzar a caminar entendimos que Kérkira era muy distinta a la imagen que solemos asociar a Grecia. Aquí no predominan las casas encaladas ni las cúpulas azules de las Cícladas. En su lugar encontramos elegantes edificios de inspiración italiana, soportales que recuerdan a ciudades francesas y estrechas callejuelas que invitan a perderse sin mirar el reloj.

Nuestro consejo es muy sencillo: dedica varias horas a recorrerla sin un itinerario demasiado rígido. Aunque existen numerosos monumentos que merece la pena visitar, parte del encanto de Kérkira está precisamente en dejarse sorprender por sus rincones, sus pequeñas plazas y el ambiente que se respira en cada calle.

Plaza Spianada, el gran salón de Corfú

Plaza Spianada_Corfu

Nuestro paseo comenzó en la Plaza Spianada, considerada la plaza más grande de Grecia y el auténtico corazón de la ciudad.

Este enorme espacio abierto separa el casco histórico de la Fortaleza Vieja y constituye uno de los lugares de encuentro favoritos tanto para los habitantes de la isla como para los viajeros. Durante nuestra visita encontramos familias paseando, grupos de amigos conversando en los jardines y numerosas terrazas llenas de gente disfrutando del atardecer.

Uno de los edificios más llamativos es el Liston, cuyos elegantes soportales recuerdan inevitablemente a la Rue de Rivoli de París. Construidos durante la ocupación francesa, hoy albergan algunas de las cafeterías más conocidas de la ciudad, donde resulta difícil resistirse a sentarse un rato para observar la vida cotidiana de Kérkira.

Si visitas la ciudad al final de la tarde, este es uno de los mejores lugares para hacer una pausa antes de seguir recorriendo el casco histórico.

La Fortaleza Vieja, el símbolo de la ciudad

La Fortaleza Vieja_Corfú

Dominando toda la plaza aparece la imponente Fortaleza Vieja, una de las construcciones defensivas más importantes del Mediterráneo oriental.

Los venecianos reforzaron esta fortificación entre los siglos XV y XVI para proteger Corfú de los continuos ataques del Imperio Otomano. Su estratégica ubicación, rodeada prácticamente por completo por el mar y separada de la ciudad por un profundo foso, permitió que la isla resistiera numerosos asedios cuando gran parte de Grecia se encontraba bajo dominio otomano.

Solo cruzar el puente de acceso ya hace imaginar la importancia militar que tuvo este lugar durante siglos. En el interior todavía se conservan antiguos cuarteles, almacenes, murallas y diferentes edificios históricos, aunque probablemente lo más interesante sea subir hasta el punto más alto del recinto.

Desde allí se disfruta de una de las mejores panorámicas de Kérkira, con los tejados rojizos del casco antiguo, el puerto y el intenso azul del mar Jónico extendiéndose hasta el horizonte.

Aunque nosotras preferimos dedicar más tiempo a recorrer las calles de la ciudad que a visitar el interior de la fortaleza, creemos que merece la pena entrar si dispones de varias horas en la capital.

Perderse por las kantounia

Kantounia en Corfú

Si hubiera que elegir un único recuerdo de Kérkira, probablemente no sería un monumento concreto, sino sus kantounia, las estrechas callejuelas empedradas que forman el entramado del casco histórico.

Caminar por ellas es una experiencia en sí misma. Cada pocos metros aparecen pequeños balcones cubiertos de buganvillas, tiendas de artesanía, iglesias escondidas y cafeterías donde parece que el tiempo transcurre más despacio.

Nos gustó especialmente recorrerlas sin consultar el mapa. En muchas ocasiones acabábamos desembocando en pequeñas plazas llenas de vida donde los vecinos conversaban tranquilamente mientras los turistas apenas pasaban de largo.

Es uno de esos lugares donde merece la pena olvidarse durante un rato de los monumentos y simplemente caminar.

Iglesia de San Espiridón, el templo más querido de Corfú

Interior de la Iglesia de San Espiridón en Corfú

Entre el laberinto de callejuelas sobresale el campanario rojo de la Iglesia de San Espiridón, fácilmente reconocible desde distintos puntos del casco histórico.

Dedicada al patrón de la isla, este templo ortodoxo alberga las reliquias de San Espiridón, un obispo del siglo IV al que los habitantes de Corfú atribuyen la protección de la ciudad frente a epidemias, hambrunas e invasiones. Su figura sigue despertando una enorme devoción y no es raro encontrar tanto a visitantes como a vecinos entrando en la iglesia para encender una vela o guardar unos minutos de silencio.

Aunque el exterior resulta bastante sobrio, el interior sorprende por la riqueza de sus lámparas, iconos y decoraciones doradas, características de la tradición ortodoxa.

Más allá de su valor artístico, creemos que merece la pena entrar para comprender mejor la importancia que la religión ortodoxa tiene en la vida cotidiana de Grecia.

Dónde comer en Corfú

Dónde comer en Corfú

La gastronomía fue una de las grandes sorpresas de nuestro viaje por Grecia y Corfú fue el mejor lugar para descubrirla. Durante los dos días que pasamos en la isla disfrutamos de pescado fresco, productos locales y una cocina mediterránea sencilla pero llena de sabor.

Nuestro primer almuerzo fue en el Restaurante Nautilus, situado frente al mar. Elegimos varios platos de pescado fresco y fue una magnífica forma de empezar a conocer la cocina griega mientras disfrutábamos de unas bonitas vistas de la costa.

Al día siguiente, durante nuestra ruta por la costa oeste, hicimos una parada en el Limani Restaurant, muy cerca de Alipa Beach, en Paleokastritsa. Su terraza junto al puerto y el ambiente tranquilo hicieron que aquella comida se convirtiera en uno de los recuerdos gastronómicos más agradables del viaje.

Dónde comer en Corfú_en las playas

En general, nos resultó muy fácil comer en Grecia. Aunque muchas cartas estaban escritas en griego, prácticamente todas incluían traducción al inglés, por lo que pedir comida nunca supuso un problema.

Dónde alojarse en Corfú

Durante nuestra estancia elegimos el City Marina Hotel, situado en pleno casco histórico de Kérkira.

Su ubicación nos pareció uno de sus mayores aciertos. Pudimos dejar el coche aparcado y recorrer caminando los principales atractivos de la ciudad, como la Plaza Spianada, la Fortaleza Vieja, el Liston o las estrechas kantounia.

Además de resultar muy cómodo para visitar la capital, fue una excelente base para comenzar las rutas por carretera al día siguiente, evitando cambiar de alojamiento durante nuestra estancia en la isla.

reservar hotelDónde nos alojamos: City Marina Hotel

Nos alojamos en pleno centro histórico de Kérkira, a pocos minutos a pie de la Plaza Spianada, el Liston y la Fortaleza Vieja. Su ubicación nos permitió recorrer la ciudad caminando y olvidarnos del coche desde el primer momento.

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Día 2. Ruta en coche por la costa oeste y el norte de Corfú

Después de dedicar el primer día a descubrir Kérkira y sus alrededores, reservamos la segunda jornada para recorrer algunos de los paisajes más espectaculares de la isla.

La costa oeste de Corfú concentra algunas de sus playas más conocidas, impresionantes acantilados, pequeños puertos pesqueros y miradores desde los que el mar Jónico adquiere un intenso color turquesa. Nuestro recorrido nos llevó desde Myrtiotissa hasta Cabo Drastis, haciendo varias paradas que, sin duda, se convirtieron en algunos de los mejores recuerdos del viaje.

Playa de Myrtiotissa, una de las joyas naturales de Corfú

Myrtiotissa Beach_Corfú

Nuestra primera parada fue Myrtiotissa Beach, una pequeña playa escondida entre altos acantilados y abundante vegetación.

El acceso requiere recorrer un corto camino a pie con cierta pendiente, pero el esfuerzo merece la pena. Al llegar encontramos una playa de aguas completamente transparentes, rodeada por un entorno prácticamente virgen que transmite una agradable sensación de tranquilidad.

A diferencia de otras playas más concurridas de Corfú, aquí el ambiente era mucho más relajado. Muchas personas simplemente disfrutaban del paisaje, nadaban o practicaban snorkel aprovechando la claridad del agua.

Si buscas playas tranquilas y poco urbanizadas, creemos que Myrtiotissa es una excelente opción.

Paleokastritsa, uno de los paisajes más conocidos de la isla

Paleokastritsa_Corfú

Continuamos nuestra ruta hasta Paleokastritsa, probablemente uno de los lugares más famosos de Corfú.

La carretera va descendiendo poco a poco hasta descubrir varias calas de aguas cristalinas separadas por pequeñas penínsulas cubiertas de vegetación. Desde los distintos miradores se obtienen unas vistas espectaculares del litoral, motivo por el que este rincón aparece con frecuencia entre las imágenes más representativas de la isla.

Paleokastritsa cuenta con varias playas comunicadas entre sí, donde es posible alquilar hamacas, practicar deportes acuáticos o realizar pequeñas excursiones en barco para descubrir cuevas marinas y calas inaccesibles por carretera.

Nos pareció uno de esos lugares donde merece la pena detenerse unas horas para disfrutar del paisaje sin prisas.

El Monasterio de Paleokastritsa

Monasterio de Paleokastritsa_Corfú

Sobre uno de los promontorios que dominan la bahía se encuentra el Monasterio de Paleokastritsa, fundado en el siglo XIII y todavía habitado por una pequeña comunidad religiosa.

Además de su interés histórico, el monasterio ofrece algunos de los mejores miradores de toda esta zona de la isla. Desde sus terrazas se contempla el contraste entre las montañas cubiertas de vegetación y el intenso azul del mar Jónico.

El recinto conserva un pequeño patio repleto de flores, una iglesia ortodoxa decorada con iconos tradicionales y un ambiente muy tranquilo que invita a recorrerlo con calma.

La visita es gratuita, aunque conviene vestir de forma respetuosa, como ocurre en la mayoría de los monasterios ortodoxos de Grecia.

Alipa Beach, un pequeño puerto con mucho encanto

Alipa Beach_Corfu

A pocos minutos del monasterio se encuentra Alipa Beach, una pequeña cala situada junto a un puerto pesquero.

Aunque la playa no es especialmente grande, nos gustó mucho el ambiente que se respira en este rincón. Varias embarcaciones ofrecen excursiones para recorrer las cuevas marinas de Paleokastritsa y los restaurantes situados junto al agua convierten este lugar en una parada perfecta para comer contemplando el mar.

Nosotras aprovechamos para almorzar en el Limani Restaurant, disfrutando de pescado fresco y de una agradable terraza frente al puerto antes de continuar la ruta.

Cabo Drastis, uno de los mejores atardeceres de Corfú

Cabo Drastis_Corfu-0

La última gran parada del día fue Cabo Drastis, situado en el extremo noroeste de la isla.

El paisaje cambia completamente respecto al resto del recorrido. Aquí la costa está formada por espectaculares acantilados de roca blanca modelados durante siglos por el viento y el mar, creando una sucesión de formas que contrastan con el intenso color turquesa del agua.

Tras dejar el coche en la zona habilitada para ello, recorrimos un breve sendero hasta llegar al mirador principal. Las vistas son sencillamente impresionantes y permiten comprender por qué este lugar se ha convertido en uno de los más fotografiados de Corfú.

Muchas personas llegan hasta aquí al final de la tarde para contemplar la puesta de sol. Nosotras también terminamos el día disfrutando del paisaje mientras el sol comenzaba a caer sobre el mar Jónico, un broche perfecto para nuestra ruta por la isla.

Marina en Cabo Drastis_Corfu

Nuestra experiencia recorriendo Corfú en coche

Después de dos días explorando la isla, nos quedó la sensación de que el coche es la mejor forma de descubrir Corfú.

La libertad para detenerse en miradores, improvisar una parada en una playa o desviarse hacia un pequeño pueblo convierte cada desplazamiento en parte del propio viaje. Además, las distancias son relativamente cortas, lo que permite recorrer varios lugares en un mismo día sin necesidad de conducir durante muchas horas.

Si dispones de dos o tres días, creemos que esta ruta permite conocer algunos de los paisajes más representativos de la isla combinando patrimonio, naturaleza, playas y gastronomía, siempre a un ritmo tranquilo.