Si alguna vez has tenido la oportunidad de visitar el Museo del Ejercito en París, te habrán sorprendido seguramente muchas cosas.

A mi personalmente una de las cosas qué siempre había buscado en muchos museos y que pocas veces había encontrado con tanta “profusión” son las armaduras de la edad media.Esas que brillan tanto en las películas y en las que parece imposible permanecer con ellas más allá de cinco minutos sin que se convierta en un verdadero martirio (Aún sigo pensando que debería serlo).

Si es un tema que también te interesa allí encontrarás miles de ellas, y no exagero, de todos los tipos, tamaños,épocas, etc… Armaduras de juguete para niños, La armadura de Enrique VIII, !por cierto que gordísimo estaba¡, armaduras de caballos,etc, etc…Todas debidamente expuestas en bellas salas y vitrinas.

Pero cuando ya estás saturado y crees que aquello va a acabar pasarás por unos pasillos donde a través de unas vitrinas podrás observar que aún existe un deposito de miles de armaduras, cascos,lanzas, etc…esperando su oportunidad para ser expuestos.

 El museo es un completísimo viaje a través del tiempo desde el primer hacha y flecha fabricado por el hombre prehistórico hasta la actualidad…todas las épocas perfectamente documentadas con vestimentas, utensilios, documentos escritos, gráficos,etc…

Pero si algo me impresionó sobremanera en este museo, no fue sin duda aquellas brillantes armaduras, ni las “casacas” samurais, expuestas, sino una vitrina en particular en una sala sobre la segunda guerra mundial.

En esa vitrina sólo se encontraba una bandera, era una bandera rota, deshilachada, maltrecha, como si hubiese atravesado un huracán, era una bandera manchada, manchada de sangre, era una bandera roja, como la sangre que derramó, con un símbolo dibujado en negro , grabado a fuego en el centro , era una bandera nazi.

No podía apartar mi mirada de aquella bandera y aún hoy al recordarlo se me hiela la sangre. Observando aquella bandera intenté imaginar en cuales de todas las barbaries que bajo ese símbolo se realizaron, participaría en concreto aquella bandera…

En Europa hay preocupación por los resultados electorales que a veces consiguen los partidos de corte Neo- Nazi en algunos países, no entenderé nunca porque ocurrió el exterminio Nazi, pero aún entiendo menos como aún hay quien niega que existiera, quien lo justifica o quien le gustaría que volviera a suceder.

Entre la infinidad de muestras de su existencia hay una, que por simple, aún impresiona más.

En una de las sinagogas judías más importantes de Praga (UNA CIUDAD ÚNICA POR CIERTO),la Sinagoga Pinkas,se encuentran grabados en sus muros los nombres de todos los judíos checoslovacos que fueron encerrados en el campo de concentración de Terezín , y más tarde deportados a distintos campos nazis de exterminio, una de las comunidades más masacradas y por cierto casualmente una de las más poderosas economicamente:joyeros,orfebres,banqueros,¿que casualidad,no?.

Bueno, en ese interminable listado de 77.297 personas podrás observar como la lista se compone de familias enteras, ya que se encuentra por orden alfabético… También cerca de esta sinagoga se encuentra un museo muy especial: son dibujos, dibujos que quizás no tengan mucho valor artístico, pero un precio incalculable como valor testimonial.Son los dibujos que realizaron los niños judíos presos en el campo de Terezín, una nota incluye sus nombres y el destino final de cada niño, mayoritariamente las cámaras de gas.

Yo llevaría a muchos de estos pro-nazis de “excursión” para que vieran esos dibujos donde se refleja todo el terror que un niño es capaz de expresar y continuaría en el Campo de Auzwitch, donde se puede realizar una visita guiada, terrorífica pero personalmente creo que muy instructiva, estas cosas no se deben dejar en el olvido,¡NO DEBEN VOLVER A SUCEDER!

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