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Una visita imprescindible cuando vas a Noruega, es navegar por el “fiordo de los sueños”, nunca un nombre ha sido tan merecido.

Siempre me gusta traer a mi memoria cuando pienso en mis viajes ,ese recuerdo, ese momento especial,ese instante que a lo largo de toda una vida no se podrá repetir.

Hace ya un tiempo, en Noruega,un derroche de naturaleza,inolvidables los bosques, las cascadas, los glaciares, los fiordos,las gentes,… pero nunca podré olvidar una mirada. Una mirada que me preguntaba si podía confiar en mí…

Hace frío, mucho frío, como solo lo puede hacer,en esta parte del globo.

Viajas en unos inmensos Ferry que cortan las aguas frías, azules y profundas de los fiordos, de todos modos y si quieres disfrutar realmente del viaje, saldrás a cubierta, aunque el viento corte tu rostro como navajas afiladas.

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A medida que el barco iba avanzando y cada vez las paredes del fiordo se estrechaban, gaviotas y albatros nos acompañaban “viajando” en la estela de aire que el ferry dejaba.

Estaban muy cerca, casi las podía tocar con la mano.

De pronto se me ocurrió ofrecerles un poco de pan, Al principio no sé quien tenía más miedo ,si ellas o yo, pero poco a poco a medida que el barco avanzaba, ellas ganaban confianza y seguían nuestro rumbo volando a nuestro lado, pero a veces esas ráfagas de viento que te cortaban el rostro les impedía avanzar.
Por fin una de ellas se atrevió a acercarse a mi mano, mientras que el viento seguía empujándola, ella seguía intentándolo una y otra vez, pero el viento de nuevo aún mas la empujaba , eso le hacia insistir  en avanzar.

Pero en ese esfuerzo titánico por acercarse a lo que yo le ofrecía , algo me sorprendió, nunca miraba a lo que le ofrecía, sino que clavaba sus ojos en los míos, como si quisiera descubrir en ellos si podía confiar en mí.

Unos ojos que me dijeron muchas cosas en muy poco tiempo,¿como es posible que esas “esferas con humor vitreo” sean capaces de decirte tantas cosas?, estoy segura de que si en muchas ocasiones cuando hablamos con alguien nos detuviéramos en mirar sus ojos casi no nos haría falta ni hablar, creo que es el lenguaje más universal que pueda existir.

Eso lo aprendí ese verano de esa gaviota que con sus ojos me dió su confianza.

Si quieres vivir esta experiencia más informacion en :

http://www.visitnorway.com/es

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